El sector agrícola en Argentina ha reiterado su pedido de eliminar las retenciones, en medio de ocho meses consecutivos de caída en las recaudaciones del Gobierno. A pesar de esta situación, se espera una reversión de la tendencia en los próximos meses gracias a la expectativa de una cosecha récord.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario, se ha estimado que la eliminación de las retenciones no implicaría una pérdida para las cuentas fiscales, sino que resultaría en un aumento significativo de la producción. Según el esquema elaborado por la entidad, se proyecta una eliminación progresiva de las retenciones hasta llegar a cero en la campaña 2027/2028.
La pérdida de recaudación por las retenciones se compensaría de dos maneras, según la entidad rosarina. Por un lado, la mayor rentabilidad de los productores se traduciría en una ampliación de la base imponible del Impuesto a la Renta y de los Débitos y Créditos. Por otro lado, la mayor inversión se propagaría a toda la economía a través del multiplicador, generando una expansión de la actividad económica que también estaría gravada por otros impuestos nacionales.
Este efecto compensatorio se obtendría a partir del cuarto año de eliminación de las retenciones, lo que implicaría un aumento en la recaudación para el año 2036. En 2025, los derechos de exportación explicaron el 3,9% de los ingresos, a pesar de haber registrado una caída interanual del 16%.
En cuanto a las provincias, se destaca que serían las principales beneficiarias de la reducción de las retenciones, ya que no implicaría una pérdida de ingresos para los estados subnacionales. La eliminación de retenciones ampliaría la base impositiva para el Impuesto sobre ingresos brutos y timbres, lo que aumentaría los ingresos locales debido al efecto multiplicador.
Según las proyecciones, la recaudación tributaria consolidada de la Nación y las provincias encontraría un punto de quiebre en 2028, apenas un año después del fin total de las retenciones. Se espera que la recaudación consolidada sea superior al escenario base en 2036.
En resumen, la eliminación de los derechos de exportación de productos agrícolas se presenta como una reforma con beneficios comprobables y robustos en producción, divisas y recaudación tributaria a mediano plazo. La reducción gradual de las tasas de retención se traduciría en un aumento significativo de la producción, especialmente en los cultivos de soja y maíz. Se proyecta un aumento en las exportaciones del sector y un crecimiento en la recaudación tanto a nivel nacional como provincial.








