La reciente disminución de los índices de pobreza en Argentina ha generado un intenso debate técnico y cuestionamientos por parte de los Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Si bien los datos oficiales del Indec muestran una caída pronunciada, y el Gobierno celebra que “ha sacado” de la pobreza a entre 10 y 12 millones de personas, más informes ponen una señal de advertencia.
Analistas del sector privado se suman a la polémica y advierten que la fuerte caída de la pobreza que reporta la gestión de Javier Milei se explica más por cambios metodológicos y mejoras en la medición que por una verdadera recuperación del poder adquisitivo de los hogares.
Un estudio de Balance señala que gran parte de esta mejora no es «genuina», sino más bien producto de distorsiones en la forma de captar el ingreso y del uso de canastas básicas obsoletas. En respuesta, el propietario del INDEC, Marco Lavagna, se mostró partidario de discutir cómo se mide la pobreza, pero aclaró que «Eso no significa que las estadísticas oficiales no sean fiables».
En línea, el informe “Controversias y cuestiones metodológicas en el Indec bajo la presidencia de Javier Milei” que se elaboró CEPA también se centra en la medición oficial de la pobreza por ingresos.
El informe de la CEPA indica que la Canasta Básica Total (CBT) “subestima” el peso de los servicios y el transporte. Hoy la Canasta Básica de Alimentos (CBA) explica el 45% de la CBT, “muy por encima de encuestas anteriores”. Al mismo tiempo, los cambios en Encuesta Permanente de Hogares (EPH) aumentan los ingresos medidos sin reflejar mejoras reales.
Según el informe de Equilibra, la reducción de 8,3 puntos porcentuales en pobreza oficial desde el fin del gobierno de Alberto Fernández no se traduce linealmente en una mejora del bienestar. La consultora identifica dos problemas centrales.
Por un lado, la “trampa” de captura de ingresos. El Indec estaría midiendo los ingresos mejor ahora que hace un año. Esto se debe a la inclusión de nuevas preguntas en la EPH y a la menor inflación, lo que facilita a las personas declarar lo que ganan. Sin embargo, que el Indec “vea” más ingresos no significa que la gente sea más rica; simplemente indica que antes se declaraba menos de lo que realmente se percibía.
Además, señala que la organización que lidera Lavagna sigue utilizando la estructura de consumo de la encuesta 2004/05 y propone actualizarla a la encuesta 2017/18, que refleja que las familias gastan más en servicios y otros bienes básicos, lo que encarece la Canasta Básica Total (CBT).
El estudio Equilibra propone dos escenarios alternativos que corrigen la subdeclaración de ingresos y actualizar el valor de la cesta. En el Escenario A, el más realista, toma la canasta sin restaurantes del cálculo de las necesidades básicas, la pobreza en el primer semestre de 2025 sería del 42,0%.
En este caso, la diferencia está 10,3 puntos por encima de la cifra oficial, que fue del 31,7%, y supone una caída de sólo 2 puntos en comparación con el final del gobierno anterior. En el Escenario B, aún más conservador (similar al criterio del INDEC pero con datos actualizados), la reducción de la pobreza desde el pico de 2024 (56,1%) al actual 31,4% se explica principalmente por la mejora en la recolección de datos y no por un salto en el poder adquisitivo.
El informe es categórico al señalar que de los 8,3 puntos de reducción de pobreza registrados respecto al final de la administración anterior, sólo entre 2,6 y 3 puntos son “genuinos”. El resto se reparte entre 4.1pp por la mejora en la declaración de la renta en encuestas y 1,7 páginas por no actualizar la canasta a los hábitos de consumo modernos.
Por lo tanto, aunque existe una tendencia a la baja tras el shock inflacionario de principios de 2024, la magnitud de la caída oficial parece estar inflada por factores estadísticos. Para Equilibra, cuando se ajustan los ingresos declarados contra fuentes administrativas (como los datos del SIPA o ANSES), queda claro que la brecha entre la realidad y las estadísticas oficiales es la más alta de los últimos años.
Leo Tornarolli, economista del CEDLAS-UNLP. y el investigador de pobreza y desigualdad coincidieron en que no hay cambios metodológicos, aun así refrendaron la necesidad de que el Indec actualice los patrones de consumo a los de la ENGHo 17/18.
Ante la consulta de este medio sobre la polémica en torno a cómo se realiza actualmente la medición de la pobreza, el organismo oficial indicó que «No hay cambios metodológicos». Marco Lavagna hizo su defensa en redes sociales, explicando que la medición de la pobreza no se trata solo de comparar ingresos, sino de reflejar si los hogares pueden cubrir las necesidades básicas.
En conclusión, la polémica en torno a la medición de la pobreza en Argentina continúa generando debate entre analistas, organismos oficiales y consultoras privadas. Mientras los datos oficiales muestran una fuerte caída, informes independientes señalan que esta disminución puede estar inflada por cambios metodológicos y distorsiones en la forma de captar el ingreso. Es fundamental seguir analizando y debatiendo sobre este tema para lograr mediciones más precisas y representativas de la realidad social del país.








