El debate sobre la Reforma Laboral divide a la sociedad argentina
Después de una semana de intensas negociaciones en el Congreso, el partido gobernante logró dar un paso clave con la media sanción en el Senado del proyecto de ley Reforma Laboral. La iniciativa, que busca flexibilizar la contratación y modificar el esquema de remuneraciones, llega ahora a la Cámara de Diputados en un clima de fuerte polarización legislativa y con presiones del Gobierno para mostrar resultados de gestión antes de finalizar el primer trimestre del año.
Una encuesta revela la división en la sociedad
En medio de este escenario político candente, el último estudio de la consultora Investigación de Pulso arroja luz sobre la percepción social respecto a estos cambios. Los datos muestran una contradicción fundamental: mientras el 52,6% de los argentinos reconoce que una reforma laboral es “necesaria” a nivel conceptual, el apoyo al proyecto específico que se debate en el Palacio Legislativo cae al 35,1%, frente al 44,6% que expresa su rechazo.
La encuesta, realizada sobre más de 2.000 casos en todo el país, también revela una fractura geográfica muy marcada. El epicentro del rechazo se ubica en la Ciudad de Buenos Aires (CABA), donde el desacuerdo con el proyecto oficial trepa al 59,4%. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en general, el clima es similar, con una resistencia que supera el 58%.
Por otro lado, el panorama es totalmente distinto al analizar el interior del país, especialmente en las regiones más alejadas del puerto. En la NEA, el nivel de desacuerdo cae drásticamente hasta el 31,4%, mostrando una recepción mucho más amigable a los cambios propuestos. Sin embargo, el punto de mayor apoyo se registra en la Patagonia, donde la aprobación del proyecto trepa al 52,4%.
Apoyo según segmentos demográficos y políticos
Desde un punto de vista demográfico, la reforma encuentra su mayor apoyo en los extremos de edad. Los jóvenes de 16 a 29 años y los mayores de 65 son los segmentos que más respaldan la iniciativa, con niveles de aceptación cercanos al 40%. En términos políticos, la ruptura sigue siendo el factor determinante. El 74,3% de quienes votaron por La Libertad Avanza en las legislativas respalda la medida, mientras que entre votantes de Fuerza Patria el rechazo es casi total, alcanzando el 84,2%.
Un dato llamativo que revela el informe Pulso es que la resistencia no es uniforme según nivel socioeconómico. El mayor rechazo se da en los sectores de ingresos medios (46,7%), mientras que en los extremos (alto y bajo) el apoyo es ligeramente mayor, indicando que la “clase media” trabajadora es la que percibe mayor riesgo en las modificaciones del marco legal vigente.
Desafíos y reflexiones futuras
De cara al futuro, el desafío para el partido gobernante será transformar este consenso abstracto sobre la “necesidad de cambio” en apoyo concreto a su proyecto de ley. Con la mira puesta en Diputados, el Gobierno debe decidir si mantiene la rigidez del texto actual o si concede modificaciones para suavizar el impacto en centros urbanos como CABA, donde hoy la reforma encuentra su principal barrera.
La consultora concluye que el margen de maniobra es estrecho: la cuota de la “paciencia social” frente a las reformas estructurales comienza a mostrar límites claros, especialmente cuando el debate pasa de la teoría macroeconómica a la realidad del bolsillo y la estabilidad del empleo.








