Luis Caputo enfrenta un panorama desafiante esta semana, marcado por la turbulencia política y financiera generada por la controversia en el INDEC y la noticia que el campo temía: No habrá cosecha récord. La falta de agua en la región núcleo, con un déficit del 66% en el primer mes del año, ha comenzado a impactar negativamente en las proyecciones de producción de cereales, especialmente en la soja de primera, que reporta pérdidas de rendimiento de hasta 50% en áreas críticas.
Lo que parecía una campaña histórica para la agricultura argentina se ve ahora amenazada por un factor climático adverso. Tras un invierno de lluvias abundantes que permitieron una cosecha récord de trigo y cebada, el inicio de 2024 ha traído consigo un duro revés para la producción agrícola.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la proyección inicial de 154,8 millones de toneladas para el ciclo 2025/26 se ve ahora comprometida debido a la escasez de agua en enero, lo que ha llevado a estimar pérdidas que ya superan el 15% de la cosecha, equivalente a 3000 millones de dólares sobre la estimación total de 36,8 mil millones de la campaña.
Este escenario incierto ha llevado a los expertos a anticipar que «no habrá una cosecha récord» este año. El déficit de agua en la región central ha sido drástico, con un promedio histórico de enero entre 100 y 120 mm, pero este año se registró apenas 38mm, según el informe de la Guía Estratégica para la Agricultura.
En localidades como Álvarez (Santa Fe), donde solo cayeron 9 mm, y en contraste, General Pinto (Buenos Aires), que alcanzó el promedio histórico con 122 mm, la situación es crítica. La mitad de la región central se encuentra en condiciones de sequía profunda, mientras que el resto presenta una marcada escasez de agua.
La soja de primera es uno de los cultivos más afectados, con recortes de hasta 50% en potencial de rendimiento en lugares como Pergamino. En Granadero Baigorria, se observa caída y marchitez de las flores, proyectando pérdidas entre 15% y 20%, mientras que en Marcos Juárez el estrés ha provocado la muerte de plantas y la aparición de plagas como la araña roja y trips.
A pesar de los desafíos actuales, el complejo agroindustrial sigue siendo el gran motor de divisas para la economía argentina, con la soja a la vanguardia contribuyendo con 19.500 millones de dólares. Se espera una disminución en la recaudación del Impuesto por Derechos de Exportación (DEX), estimada en 4.830 millones de dólares, solo un 4% más que el año anterior debido a la reducción de las tasas de retención.
Los modelos meteorológicos no vislumbran cambios inmediatos para este fin de semana, pero hacia mediados de la primera semana de febrero se espera la llegada de un frente que podría romper el bloqueo atmosférico y generar lluvias generalizadas en el centro de la región núcleo, según el consultor Alfredo Elorriaga.
En conclusión, la agricultura argentina se enfrenta a un escenario desafiante debido a la falta de agua y las consecuencias que esto conlleva para la producción de cereales. A pesar de las pérdidas estimadas, el sector agroindustrial sigue siendo un pilar fundamental de la economía del país, aunque se espera una disminución en la recaudación de impuestos por exportaciones. La esperanza ahora se centra en la llegada de lluvias que puedan aliviar la sequía y permitir la recuperación de los cultivos afectados.








