La paradoja del «estamos mal, pero nos va bien»: ¿Cómo afecta la gestión de expectativas en la política argentina?
La expresión «estamos mal, pero nos va bien» ha sido un símbolo del clima político y comunicacional en Argentina durante los años 1990. Esta frase se ha asociado con la promesa de beneficios futuros, pero ¿realmente refleja la realidad del país? ¿Cómo afecta la gestión de expectativas en la percepción de los ciudadanos?
La importancia de gestionar las expectativas en el gobierno
La gestión de expectativas es fundamental en cualquier gobierno. Si las promesas de soluciones no se cumplen, al menos es necesario hacer sentir a la gente que se está trabajando en ello. Gobernar también implica manejar las expectativas de la población, especialmente en situaciones donde se requiere producir dolor para lograr soluciones.
El caso de Milei: del dolor inicial al alivio esperado
Cuando Javier Milei asumió su cargo, tuvo que implementar medidas económicas que causaron sufrimiento inicial en la población. Sin embargo, se prometió que después del dolor vendría el alivio y el bienestar deseado. Esta estrategia narrativa funcionó durante el primer año, con una recuperación económica en el segundo semestre.
Desafíos en la gestión de expectativas
Durante el año 2025, la estrategia narrativa del gobierno enfrentó desafíos. La baja inflación, la falta de crecimiento económico genuino y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios dificultaron la percepción pública de mejoras. La falta de crecimiento, empleo y recuperación económica real impactó en la credibilidad del gobierno.
El papel del peronismo en la narrativa de cambio
La falta de autocrítica en el peronismo y la resistencia de algunos dirigentes a ceder protagonismo dificultan la reconciliación con la sociedad. Mientras el peronismo no ofrezca gestos de cambio, el gobierno actual podrá mantener su narrativa de transformación. La comparación con el pasado puede favorecer la imagen actual del gobierno.
En conclusión, la gestión de expectativas y la percepción pública son clave en la política argentina. A pesar de los desafíos, el gobierno actual sigue en camino de mostrar mejoras. La comparación con el pasado puede ser beneficiosa para mantener la narrativa de cambio.








