En esta noticia sobre la venta de Gas Natural Licuado (GNL) por parte de Southern Energy, se revela un acuerdo histórico entre esta empresa y SEFE Securing Energy for Europe, propiedad del Gobierno Federal de Alemania. Este acuerdo representa un hito para Argentina, ya que se trata de la mayor venta de GNL del país al mundo en términos de volumen y plazo, con un valor que podría superar los 7000 millones de dólares durante los próximos ocho años.
Las empresas que componen Southern Energy, como PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, han firmado este acuerdo para la venta de 2 millones de toneladas de GNL al año a SEFE, lo que generará una importante fuente de divisas para Argentina y contribuirá a la seguridad energética en Europa. Este acuerdo marco también representa un gran impulso para el desarrollo de las reservas de gas natural de Vaca Muerta.
El presidente de Southern Energy, Rodolfo Freyre, ha destacado la importancia de este convenio, que marca la primera venta a gran escala de GNL desde Argentina y sienta las bases para el futuro crecimiento del mercado global de GNL. Por su parte, Frédéric Barnaud, CCO de SEFE, ha resaltado la colaboración con Argentina y el impacto positivo que tendrá en la diversificación geográfica de la cartera de SEFE y en la seguridad energética de Europa.
Southern Energy ha confirmado una inversión de más de 15 mil millones de dólares para exportar GNL en un plazo de 20 años, con la instalación de dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías, provincia de Río Negro. Se espera que estas exportaciones generen más de 20 mil millones de dólares entre 2027 y 2035, consolidando a Argentina como un importante proveedor en el mercado global de GNL.
En resumen, este acuerdo entre Southern Energy y SEFE marca un hito en la industria del gas natural licuado, con importantes repercusiones tanto para Argentina como para Europa. La colaboración entre estas empresas y el Gobierno Federal de Alemania abre nuevas oportunidades para el crecimiento y la diversificación en el mercado energético global. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado un plan de infraestructura de 2,3 billones de dólares para modernizar la red de transporte del país y crear millones de empleos. El plan, denominado «American Jobs Plan», busca abordar la deteriorada infraestructura de carreteras, puentes, aeropuertos y otros proyectos de construcción en todo el país.
El plan de Biden incluye una inversión de 621 mil millones de dólares en transporte, que incluye la modernización de 20,000 millas de carreteras y autopistas, la reparación de 10,000 puentes y la renovación de 500,000 estaciones de carga para vehículos eléctricos. Además, se destinarán 85 mil millones de dólares para modernizar el transporte público y 80 mil millones de dólares para mejorar los servicios ferroviarios de pasajeros.
Además de la inversión en transporte, el plan también incluye una partida de 650 mil millones de dólares para mejorar la infraestructura de agua potable, alcantarillado y electricidad en todo el país. Esto incluye la sustitución de las tuberías de plomo en las comunidades afectadas, la modernización de las plantas de tratamiento de aguas residuales y la expansión de la red eléctrica para facilitar la transición a fuentes de energía más limpias.
El plan de Biden también busca abordar la crisis climática, con una inversión de 213 mil millones de dólares en la construcción y modernización de viviendas sostenibles y energéticamente eficientes. Además, se destinan 100 mil millones de dólares para mejorar la infraestructura digital del país, ampliando el acceso a internet de alta velocidad en zonas rurales y urbanas desatendidas.
El «American Jobs Plan» también tiene como objetivo crear millones de empleos en sectores clave de la economía, como la construcción, la fabricación y la tecnología. Se espera que la inversión en infraestructura genere empleo para trabajadores de diversos sectores, incluidos los afectados por la pandemia de COVID-19.
El plan de Biden ha sido recibido con entusiasmo por muchos líderes demócratas y grupos de interés, que ven en él una oportunidad para modernizar la infraestructura del país y crear empleos bien remunerados. Sin embargo, los republicanos han expresado su preocupación por el costo del plan y han instado a Biden a considerar propuestas más modestas y centradas en la inversión en infraestructura básica.
En resumen, el plan de infraestructura de Biden representa un ambicioso esfuerzo por modernizar la red de transporte y mejorar la calidad de vida de los estadounidenses. Con una inversión de 2,3 billones de dólares, se espera que el plan tenga un impacto significativo en la economía y el empleo, sentando las bases para un futuro más sostenible y próspero para el país.








