En el suroeste de la provincia de Buenos Aires, en la pequeña localidad de Espartillar, se esconde un verdadero tesoro gastronómico: Trufas del Nuevo Mundo. Esta empresa, con sus impresionantes 50 hectáreas de campo trufero, se ha convertido en el hogar del campo trufero más grande de Argentina.
Conocida como el «diamante negro» de la gastronomía, la trufa negra es un hongo tubérculo muy codiciado por los mejores chefs del mundo. Con un precio que oscila entre los 900 y 1100 dólares por kilo en el mercado argentino, este manjar se ha posicionado en los platos más exclusivos y en productos gourmet como aceites, vinagres, mieles, aderezos y mantequillas.
Juan Carlos La Grotteria, presidente de Trufas del Nuevo Mundo, comparte que la empresa comenzó su aventura trufera en 2012, sembrando 22.000 árboles inoculados con tuber melanosporum. Después de cuatro años de espera, en 2016 vieron las primeras trufas surgir y desde entonces han experimentado un crecimiento constante en su producción.
La demanda de trufa negra no conoce fronteras, y Trufas del Nuevo Mundo ha logrado exportar sus productos a países como Estados Unidos, Japón y Francia, conquistando los paladares más exigentes a nivel mundial. Este año, el objetivo es ingresar al mercado mexicano y seguir expandiendo su presencia internacional.
La estacionalidad inversa de la trufa negra ha sido clave en el éxito de la empresa, permitiéndoles complementar la demanda global durante todo el año. Mientras en el hemisferio norte la trufa se recolecta de diciembre a marzo, en el sur, como en Argentina, la temporada va de junio a agosto. Esta particularidad les ha brindado una ventaja competitiva única en el mercado.
La caza de la trufa negra es todo un arte, ya que crece bajo tierra en simbiosis con árboles como robles y encinas. Para localizarlas, Trufas del Nuevo Mundo utiliza perros especialmente entrenados que marcan el lugar de las trufas, permitiendo a los recolectores extraerlas con sumo cuidado para mantener su integridad y calidad.
La frescura de la trufa negra es otro factor determinante en su precio, ya que una vez recolectada, su durabilidad es limitada. Con una vida útil de entre 15 y 20 días si se conserva adecuadamente en frío, este manjar debe ser disfrutado lo antes posible para apreciar al máximo su sabor y aroma únicos.
En definitiva, Trufas del Nuevo Mundo se ha consolidado como un referente en la producción y comercialización de trufa negra en Argentina y en el mundo entero. Con su pasión por la excelencia y su compromiso con la calidad, esta empresa continúa sorprendiendo a los amantes de la alta cocina con sus deliciosos productos, llevando el sabor único de la trufa negra a cada rincón del planeta.








