Alerta por aceleración de la inflación en alimentos y bebidas
Después de que el Gobierno celebrara la Aceleración de la inflación de abril Ubicada en 2,6%, el escenario de inflación volvió a mostrar señales contradictorias en los últimos días. Primero, los datos de inflación mayorista de abril saltaron un 5,2% impulsados por el petróleo y los combustibles. Ahora, una nueva encuesta privada encendió otra luz amarilla en uno de los rubros más sensibles del Índice de Precios al Consumidor (IPC): alimentos y bebidas.
La novedad llega en un contexto donde buena parte del mercado venía proyectando una nueva desaceleración para mayo, incluso con posibilidades de acercarse al 2%. Sin embargo, un informe publicado por la consultora LCG mostró un cambio repentino en esa dinámica durante la tercera semana del mes. Los precios de Alimentos y Bebidas aumentaron un preocupante 2,6% en comparación con la semana anterior, después de dos semanas consecutivas de nula variación y caída.
El principal factor detrás de este salto fue el comportamiento de las carnes y verduras, dos segmentos con fuerte peso en el consumo diario de los hogares. Las carnes subieron un 4,5% semanal, mientras que las verduras aumentaron un alarmante 7,7%. Estos rubros explicaron más de la mitad del aumento total de alimentos y bebidas.
A pesar del fuerte repunte semanal, la media mensual se mantiene relativamente contenida en un 2,7%. En ese período, las mayores contribuciones a la inflación procedían de Lácteos y huevos, Carnes y Bebidas e infusiones para consumir en casa. El porcentaje de productos con incrementos fue del 16%, en línea con semanas anteriores.
Esta aceleración en alimentos y bebidas cobra especial relevancia, ya que este rubro fue uno de los grandes factores detrás de la desaceleración del IPC de abril. La moderación había reforzado las expectativas de una inflación a la baja para mayo, pero el nuevo salto semanal detectado por LCG introduce una señal de precaución sobre el cierre del mes.
El mercado continúa monitoreando si el proceso de desaceleración inflacionaria logra consolidarse por debajo del 3% mensual o si aparecen nuevas fuentes de presión sobre artículos sensibles de consumo diario. En medio de este escenario, el Gobierno tuvo que dar explicaciones por el fuerte aumento de la inflación mayorista en abril, atribuyéndolo al impacto internacional del petróleo.
La incertidumbre sobre el comportamiento de la inflación en alimentos y bebidas genera preocupación entre los analistas y consumidores, quienes deberán estar atentos a los próximos datos para conocer el verdadero impacto en sus bolsillos.








