En muchos hogares de Colombia se esconde un tesoro sin descubrir, un tesoro que podría cambiar la vida de sus dueños si tan solo supieran dónde buscar. Este valioso metal, el oro de 22 quilates, se encuentra en un electrodoméstico muy común en la cocina de la mayoría de las casas: el microondas. Sí, ese mismo aparato que utilizamos a diario para calentar nuestra comida y que, en ocasiones, desechamos sin pensar en su verdadero valor.
La presencia del oro en los microondas se debe a las propiedades únicas de este metal, que lo hacen indispensable en la industria electrónica moderna. Aunque las cantidades de oro en cada aparato son pequeñas, su pureza del 91,6% lo convierte en un material de alto valor económico. Expertos en reciclaje tecnológico explican que una sola placa de microondas puede contener fragmentos microscópicos de oro que, acumulados, representan una suma importante si se procesan en grandes volúmenes.
¿Por qué los electrodomésticos tienen oro de 22 quilates? El oro es un material ideal para la electrónica debido a sus propiedades químicas y físicas únicas. Su alta conductividad eléctrica, resistencia a la oxidación, durabilidad y estabilidad química lo hacen perfecto para componentes que requieren precisión, como circuitos de control, conectores y microprocesadores. Aunque el valor por cada dispositivo es mínimo, se multiplica cuando se recuperan varios equipos.
Además de los microondas, otros electrodomésticos y dispositivos electrónicos también contienen oro en diferentes partes. Televisores, monitores, celulares, computadoras, refrigeradores, aires acondicionados y cámaras fotográficas son solo algunos ejemplos. Una computadora vieja puede contener hasta 0,2 gramos de oro, mientras que ciertos modelos de teléfonos móviles más antiguos tienen cantidades aún mayores debido a sus componentes metálicos de alta pureza.
Para extraer el oro de los electrodomésticos, se han desarrollado métodos innovadores que hacen uso de tecnologías sustentables. Investigadores de ETH Zurich han logrado recuperar oro de dispositivos electrónicos en desuso utilizando fibrillas de amiloides transformadas en aerogeles capaces de atraer y capturar metales preciosos. Este proceso ha demostrado ser efectivo, obteniendo pepitas de oro de 22 quilates a partir de placas base de computadoras antiguas.
En conclusión, el oro de 22 quilates presente en los electrodomésticos es un recurso valioso que muchos desconocen. Su extracción y reciclaje pueden representar una fuente significativa de ingresos, tanto para los propietarios de los dispositivos como para las empresas dedicadas al reciclaje tecnológico. Es importante concienciar sobre la importancia de recuperar estos metales preciosos y darles una segunda vida, contribuyendo así a la sostenibilidad y al cuidado del medio ambiente. ¡No tires tu viejo electrodoméstico, podrías estar desechando oro sin saberlo!








