una historia de olvido y violencia en América Latina

los Día Internacional de los Pueblos Indígenasque se conmemora este martes, llega al continente, nuevamente, con muchas deudas y una urgencia: atender las necesidades de sus comunidades ancestrales.

En América Latina se repite un escenario de discriminación y violencia, según líderes indígenas en varios países.

Los pueblos originarios han denunciado la aumento de la violencia y aumento del acoso hacia sus comunidades en Brasil, especialmente desde la llegada a la presidencia del líder ultraderechista Jair Bolsonaro, en enero de 2019.

“Desde la redemocratización nunca hemos vivido un escenario tan violento como el que tenemos ahora, solo es comparable a los años de la dictadura militar (1964-1985)”, dijo Dinamam Tuxá, una de las coordinadoras ejecutivas de la Articulación de los Pueblos Indígenas Pueblos de Brasil (APIB).

Niños indígenas durante un baile folclórico en San José del Guaviare, Colombia. Foto: EFE

Los datos del Amazonas

Los datos son preocupantes. Los casos de invasiones, explotación ilegal de recursos y daños al patrimonio en tierras indígenas por parte de madereros, mineros, cazadores y pescadores irregulares se han disparado desde 2019, cuando ya aumentaron un 137% con respecto a 2018.

Este tipo de agresiones no cesó ni en 2020, el primer año de la pandemia del coronavirus, cuando se reportaron 263 casos, según los últimos datos disponibles del Consejo Misionero Indígena (CIMI), organismo vinculado al Episcopado brasileño, que también denunció el asesinato de 182 indígenas ese año, un 61% más que en 2019.

Paralelamente, las tasas de deforestación e incendios en la Amazonía brasileña también han seguido una tendencia creciente en los últimos tres años y medio.

Críticas a Jair Bolsonaro

Tuxá sostiene que esta «regresión» es un «reflejo directo del discurso de odio promovido por Bolsonaro», partidario de la minería en los resguardos indígenas y que ha promovido la relajación de las leyes ambientales y recortar el presupuesto de los organismos que fiscalizan la Amazonía.

El líder indígena no es muy optimista sobre el futuro cercano. Él cree que una eventual victoria del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de octubre «suavizará» la situación, pero no la «curará» por completo.

«El impacto de las políticas de Bolsonaro se sentirá durante algunos años», dijo.

La situación en colombia

Luego de décadas de conflicto armado en las que las masacres, desplazamientos y homicidios fueron aún más profundos que con otro tipo de poblaciones, como acaba de revelar la Comisión de la Verdad, en Colombia estas comunidades siguen sufriendo día a día los embates de la violencia.

Este país sigue produciendo un «genocidio físico y cultural»en palabras del portavoz de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Óscar Montero, quien aseguró a EFE que en lo que va de año ha habido asesinó al menos a 85 indígenas.

En sus palabras, son los que “están poniendo pecho y frente contra la violencia estructural que existe en los territorios, es decir, el narcotráfico, el rearme de las disidencias de las FARC y el paramilitarismo”.

Todo esto en un contexto en el que la situación del conflicto armado está casi al nivel del peor año desde el acuerdo de paz y la situación en los territorios habitados por pueblos indígenas es crítica.

Gustavo Petro, en un acto indígena este sábado, un día antes de asumir la presidencia de Colombia.  Foto: BLOOMBERG

Gustavo Petro, en un acto indígena este sábado, un día antes de asumir la presidencia de Colombia. Foto: BLOOMBERG

Las organizaciones esperan que la situación mejore con el nuevo gobierno de Gustavo Petro, quien se comprometió a implementar el acuerdo de paz, quiere iniciar conversaciones con otros grupos armados y ha designado a una mujer indígena, Leonor Zalabata, como jefa de la embajada de Colombia ante la NACIONES UNIDAS.

En cualquier caso, revertir la situación de inmediato es tremendamente difícil y nada indica que la violencia vaya a disminuir en el corto plazo.

Gritos en Ecuador

De la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), la organización con sede en Quito que agrupa a los pueblos originarios de los nueve países que comparten la Amazonía, lanzó este martes una cuenta regresiva para proteger el 80% del bosque tropical más grande del mundo para 2025.

El objetivo es evitar que la progresiva deforestación del pulmón verde del planeta supere la barrera del 20%, que consideran un punto de no retorno.

Al mismo tiempo, los indígenas ecuatorianos viven este día inmersos en diálogos abiertos con el gobierno tras las protestas que protagonizaron en julio por el costo de vida y contra la gestión económica del presidente Guillermo Lasso.

La Wiphala y banderas de Ecuador, durante las protestas indígenas de fines de junio, en Quito.  Foto: AFP

La Wiphala y banderas de Ecuador, durante las protestas indígenas de fines de junio, en Quito. Foto: AFP

En estas movilizaciones que se prolongaron durante 18 intensos días, le ganaron el pulso al Ejecutivo en una de sus principales demandas: derogar un decreto que promovía la actividad petrolera y limitar nuevas concesiones mineras.

Los desafíos en el Perú

En Perú, donde el 25% de la población se identifica como originaria o indígena, los desafíos para reconocer la diversidad cultural como un hecho de valor y proteger los derechos de los pueblos indígenas son aún múltiples.

Así lo lamenta en una entrevista con EFE Melania Canales Poma, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap), quien añade que la situación sigue intacta tras la llegada al poder de Pedro Castillo.

Recuerda que el actual presidente, aún como candidato, y pese a que “nunca se ha identificado como indígena, (aunque) puede tener cara de indígena”, se jactaba de cuidar a las poblaciones históricamente relegadas.

“No lo han dejado trabajar. Ha sido acosado por todo este racismo, clasismo, esta discriminación. Además, tenemos un Congreso autoritario que busca sus intereses”, justifica Canales.

Para esta mujer, quechua y oriunda de la región andina de Ayacucho, se requiere «voluntad política» para garantizar los derechos a la salud y la educación interculturales, sobre todo, insiste, luego de que la pandemia revelara que la salud es solo un derecho de los ricos. en Perú, donde hay 55 pueblos indígenas, 51 de ellos amazónicos y 4 andinos.

El presidente de Onamiap también menciona la necesidad de realizar una reforma política que permita a las poblaciones indígenas tener una mayor participación en los espacios de poder, sin necesidad de depender de partidos políticos.

“Ni siquiera tenemos representación en el Poder Ejecutivo, ni en el Legislativo, ni en el Judicial”, dice Canales, tras opinar que el país requiere una nueva Constitución “que recoja verdaderamente cosas del pueblo y no solo del sector que tiene poder». .

Chile y la crisis mapuche

En Chile, el pueblo mapuche atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. Varias regiones rurales del sur, de donde proviene esta etnia, han experimentado en el último año una escalada de violencia con ataques incendiarios, tiroteos y huelgas de hambre de indígenas.

Estos episodios forman parte de un conflicto histórico que enfrenta a algunas comunidades mapuche contra el Estado chileno y las grandes empresas forestales que explotan los bosques ancestrales reclamados por los indígenas.

Un grupo mapuche radical prendió fuego a cuatro avionetas en el sur de Chile.

Un grupo mapuche radical prendió fuego a cuatro avionetas en el sur de Chile.

Para Salvador Millaleo, uno de los más reconocidos abogados expertos en asuntos indígenas, se trata de una disputa de larga data que recientemente ha sido avivada por la actuación del gobierno del progresista Gabriel Boric, quien, pese a prometer que no lo haría, militarizó la zona. . el pasado mayo.

“El tema mapuche es un conflicto de baja intensidad, localizado y con pocas muertes. No podemos hablar de terrorismo, pero es necesario que se enfrente con políticas de Estado para establecer un diálogo con las comunidades, y eso no se ha logrado”, dijo. dijo a EFE.

Paralelamente al recrudecimiento de esta disputa, los pueblos originarios han logrado conquistas historicas. En 2021 fueron incluidos por primera vez en la redacción de la nueva Constitución con 17 escaños distribuidos entre 10 etnias (mapuche, aymara, diaguita, lickanantay, quechua, rapa nui, yagán, kawéskar, colla y chango).

El proyecto constitucional -que será sometido a plebiscito en septiembre- establecía que Chile es «un estado multinacionaly que los pueblos originarios tienen derecho “a la autonomía y al autogobierno”, hecho ampliamente celebrado entre las comunidades y organizaciones pro-indígenas.

Delitos en México

En México, donde más de 23 millones de habitantes se consideran indígenas, una de las cifras más altas de la región, los pueblos originarios enfrentan la proliferación de grupos armadosparticularmente en Chiapas, el estado con la mayor población indígena.

Las disputas del crimen organizado por el control del territorio han aumentado la desplazamiento forzado de los pueblos originarios, según informes de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Encuentro y Fiesta de las Culturas e Identidad de los pueblos indígenas y afromexicanos, este lunes en Chilpancingo, México.  Foto: EFE

Encuentro y Fiesta de las Culturas e Identidad de los pueblos indígenas y afromexicanos, este lunes en Chilpancingo, México. Foto: EFE

Desplazamiento interno en Chiapas se triplicó en 2021derivados de la violencia de los grupos armados, y los municipios donde se refleja este fenómeno son Aldama, Chalchihuitán, Venustiano Carranza, Chenalhó, Pantelhó y, últimamente, La Trinitaria y Frontera Comalapa.

Este es el caso de Juan Santis Méndez, un indígena tzotzil que abandonó su comunidad por motivos de seguridad ante un enfrentamiento entre civiles denominados Los Machetes y un grupo armado del crimen organizado, Los Herrera, el 8 de julio de 2021, en Pantelhó.

Se encuentra refugiado en San Cristóbal de Las Casas junto a un grupo de otros 200 indígenas, quienes solicitan la protección del gobierno local y estatal, invocando la reparación del daño, restitución e indemnización de tierras.

“Teníamos miedo, llegaron a mi comunidad y tiraron bombas y balas, temíamos por la vida de los niños, por eso huimos a la montaña, hoy para regresar nos piden una multa de 50.000 pesos (unos 2.500 dólares) que no tenemos», explicó a EFE.

Esperanzas en Bolivia

Bolivia es uno de los países con mayor población indígena. Según el último censo de 2012, entre el 41% y el 49,3% de su población se identifica con alguno de los 36 pueblos o naciones reconocidos por la Constitución de 2009, que declaró al país como estado multinacional.

En los últimos años, la presencia de la población indígena se ha hecho visible en cargos públicos electivos o designados por el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).

Precisamente este tema es motivo de división entre algunos pueblos indígenas que Piden más participación política fuera de un partido.

Al mismo tiempo, sienten que no se respetan sus derechos y formas de vida a pesar de estar reconocidos en la Constitución y consideran que una de las razones es que no forman parte de los grupos que apoyan al oficialismo.

Prueba de ello ha sido el enfrentamiento de los pueblos de las tierras bajas (Amazonas y oriente boliviano), considerados críticos con el gobierno, que exigen medidas contra el sometimiento y el respeto a sus territorios ante comunidades de otras regiones, especialmente aymaras y quechuas. , en su mayoría relacionados con el partido de gobierno.

Estas comunidades, llamadas interculturales, también han presentado solicitudes de titulación de tierras y reformas al régimen jurídico agrario ante lo que consideran beneficios a los empresarios agroindustriales, al tiempo que niegan que sean abrumadores.

Fuente: EFE

CB