La industria electrónica argentina se encuentra en alerta máxima debido a una amenaza que va más allá de la competencia del mercado abierto. Según Ana Vainman, directora ejecutiva de la Asociación de Fábricas Argentinas de Terminales Electrónicos (Afarte), un tercio del mercado de smartphones ya está en manos del contrabando. Esta impactante revelación pone en evidencia un problema creciente que afecta a las empresas del sector y al Estado argentino.
La situación se ha agravado desde la reducción de aranceles a las importaciones de teléfonos móviles el año pasado, lo que obligó a las empresas de Afarte a realizar una reconversión acelerada de sus procesos productivos. La incorporación de la robótica y la tecnificación de las líneas de producción son parte de este esfuerzo por competir con los productos importados que ahora entran al país sin aranceles.
Este desafío no solo afecta a las empresas del sector, sino también al Estado argentino, ya que cada celular que ingresa de manera ilegal representa una pérdida de impuestos que no se recaudan. Es por ello que Afarte ha intensificado sus acciones ante distintos organismos del Estado, como la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Ministerio de Seguridad, con el objetivo de combatir el contrabando y proteger la industria electrónica nacional.
En un trabajo conjunto con las fuerzas de seguridad federales, Afarte ha capacitado a Gendarmería, Prefectura y Policía Federal para que puedan identificar fácilmente los productos de contrabando. El contrabando no solo afecta a la competencia desleal en el mercado, sino que también perjudica a múltiples actores de la actividad electrónica en Argentina.
Es fundamental que tanto las empresas del sector como las autoridades trabajen de manera coordinada para combatir esta problemática que pone en riesgo la industria electrónica argentina. La lucha contra el contrabando requiere de un esfuerzo conjunto y continuo para garantizar un mercado justo y equitativo para todos los actores involucrados.




