La economía argentina se encuentra en un momento crucial donde los salarios comienzan a mostrar signos de recuperación real, según el último Informe Económico Semanal de la Fundación Capital. Este avance en los ingresos se debe a una desaceleración de la inflación que ha superado las expectativas, lo que ha permitido que los salarios privados registren un aumento significativo.
En abril, el índice de salarios privados subió un 4% mensual, lo que representó una mejora real del 1,4%. Esta tendencia se ha mantenido durante el segundo trimestre de 2026, con un incremento salarial promedio del 2,4% mensual, ligeramente por encima de la inflación estimada del 2,2%. Este crecimiento se ha visto reflejado en los acuerdos paritarios firmados en diferentes sectores, destacando los aumentos en los salarios de los químicos (9,4%) y SMATA (5%).
A pesar de estos avances, el informe advierte que el poder adquisitivo de los salarios aún se encuentra un 3% por debajo de los niveles de finales de 2025. Esto se debe a que la mejora nominal de los salarios no se traduce directamente en un mayor consumo, ya que el aumento de tarifas de servicios públicos en el AMBA ha sido significativamente mayor que el incremento salarial.
El impacto en el presupuesto de las familias argentinas es evidente, con un aumento en la participación de los ingresos destinados a servicios que ha pasado del 4,3% al 10,8% en solo unos años. Para los hogares de bajos ingresos, el costo de los servicios representa el 22% de sus ingresos mensuales, mientras que para los de mayores ingresos solo representa el 3%.
A pesar de la mejora en los salarios, el mercado laboral argentino sigue presentando desafíos significativos. Se han perdido 216.000 empleos en el sector privado desde el cambio de dirección, y la informalidad laboral ha alcanzado al 44,2% de los ocupados. Esta situación está limitando el dinamismo del consumo masivo, a pesar de la mejora en los salarios reales.
Para el futuro, se espera que los acuerdos salariales para el bimestre julio-agosto rondarán el 2,3% mensual, lo que podría llevar a una mejora adicional en los salarios reales si la inflación continúa descendiendo. Sin embargo, se proyecta que los salarios cerrarán el año un 2% por debajo de diciembre del año anterior. Los inversores y empresarios deben tener en cuenta que el consumo masivo estará condicionado por la corrección de precios relativos, especialmente en sectores con subsidios energéticos.








