La estabilidad de los precios de los alimentos se ve amenazada por un momento crucial
En un contexto de incertidumbre económica, la estabilidad que venían mostrando los precios de los alimentos en el último mes y medio parece haber encontrado un momento crucial. Según la última encuesta de la consultora LCG, la primera semana de julio cerró con un alza de 2,4% en la categoría de Alimentos y bebidas, marcando un quiebre luego de seis semanas consecutivas de variaciones marginales.
A pesar de este fuerte salto semanal, el informe técnico destaca un fenómeno contrario a la intuición: la inflación mensual promedio siguió cayendo. El lastre de las semanas anteriores de estabilidad permitió que el indicador mensual (últimas 4 semanas) se ubicara en el 0,8%, lo que representa una disminución de 0,3 puntos porcentuales respecto a la medición anterior.
Los elementos que más subieron: el impacto de los frescos
El salto semanal del 2,4% se explica fundamentalmente por el comportamiento de dos categorías claves en la dieta argentina: carnes y Verduras. Ambos rubros se ubicaron muy por encima del promedio general, con un aumento del 5,7% semanal en el caso de las Verduras y un aumento del 4,3% en las Carnes en sólo siete días.
Sólo estos dos sectores explicaron gran parte de la incidencia total del índice semanal. En menor medida, los productos de panadería (+2,3%) y los productos lácteos (+1,2%) también ejercieron presión alcista. En el lado opuesto, algunos artículos mostraban deflación semanal como el Condimentos (-1,3%) y el Aceites (-0,6%).
La mirada mensual: los lácteos a la vanguardia
Al analizar toda la película de las últimas cuatro semanas, el mapa de aumento cambia. Pese al reciente salto de la carne, en el acumulado mensual el rubro de Lácteos y Huevos lideran la presión sobre el bolsillo con un aumento promedio de 2,5%. Son seguidos por Verduras (+1,8%) y las Carnes (+1,0%). Gracias a que otros rubros como frutas y aceites presentaron variaciones negativas en el acumulado del mes, el promedio general logró perforar el 1% mensual, ubicándose en el mencionado 0,8%.
Un hecho que destaca el informe de LCG es la dinámica de la “difusión” de los aumentos. Si bien el índice general subió con fuerza, el porcentaje de productos con incrementos se mantuvo en línea con el promedio de las últimas semanas. Además, se observó una menor dispersión de precios y una menor presencia de valores negativos extremos respecto a la última semana de junio. Esto sugiere que, si bien hubo aumentos marcados, fueron concentrados en áreas específicas más que un aumento generalizado y descontrolado de toda la lista de productos.
La variación oficial del Índice de Precios Minoristas para junio de 2026 se dará a conocer el próximo martes 14 de julio. Ante este escenario, los consumidores y analistas económicos estarán atentos a los próximos movimientos en los precios de los alimentos, en un contexto donde la estabilidad parece estar en juego.






