Nadie esperaba lo que sucedió este último jueves en Casa Rosada. El Tedeum se prolongó en una improvisada reunión de Gabinete con Javier Milei al frente. Nadie tenía conocimiento de esta actividad luego de la ceremonia, y lo más sorprendente es que hasta 24 horas antes tampoco estaba confirmada la mudanza del rito religioso de su lugar original en Tucumán a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El pedido de cambio de locación fue formulado por el propio Gobierno a las autoridades de la Iglesia católica, quienes tuvieron que reprogramar la celebración de la misa apresuradamente. Los arzobispos Carlos Sánchez y Jorge García Cuerva, designados por el Papa Francisco, aprovecharon la ocasión para hacer exhortaciones directas al Gobierno nacional.
En sus homilías, ambos líderes religiosos hicieron hincapié en la responsabilidad del Estado para proveer el bien común y criticaron las medidas de ajuste y corrupción. Además, se refirieron al imperio de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, cuestionando la liberalización extrema promovida por la Casa Rosada.
El Gabinete decidió no contestar los cuestionamientos de la Iglesia y se centró en aspectos más positivos de la homilía, como la imagen de Messi y el espíritu de equipo. Sin embargo, las gestiones para consolidar la visita del Papa a Argentina continúan su curso, y existe la expectativa de conseguir una foto del Presidente con el máximo líder católico.
Según un informe del Observatorio de las Creencias en Argentina de la UBA, el catolicismo sigue siendo mayoritario en el país, pero ha disminuido su predominio en comparación con décadas anteriores. Las opciones evangélicas y el segmento de la población sin filiación religiosa están en crecimiento, lo que refleja un cambio en el mapa religioso argentino.
En medio de estos acontecimientos, se destaca la figura de Victoria Villarruel, quien ha marcado diferencias con el Gobierno en diversos temas y ha generado debate en la Casa Rosada. Los gobernadores también juegan un papel importante en la discusión, buscando imprimir su velocidad a las leyes que quiere el Gobierno y asegurar sus intereses de cara a 2027.
El ajuste fiscal implementado durante la gestión de Javier Milei ha generado cambios significativos en el gasto público, con una reducción en la inversión pública y una redistribución de los recursos. La Seguridad Social continúa siendo una prioridad, pero otras áreas como educación, ciencia y desarrollo social han experimentado reducciones significativas.
En definitiva, todos los actores involucrados en esta trama política y económica giran en torno a una pregunta central: ¿qué Estado quedó después del ajuste y en qué situación llegará a 2027? Los próximos meses prometen seguir siendo intensos, con debates y negociaciones que marcarán el rumbo del país en los años venideros.







