La campaña contra Argentina: una batalla política por la identidad nacional
Tras la victoria ante Egipto en octavos de final, ha quedado al descubierto una campaña contra Argentina basada en razones políticas que poco tienen que ver con nuestro país. En el centro de esta polémica se encuentra la crisis de identidad nacional que sufren las potencias occidentales, derivada del fin del boom de la posguerra, la pérdida de influencia global y los problemas de la inmigración masiva de diferentes culturas.
La derecha populista propone reafirmar una identidad basada en una lengua, una religión y un pasado glorioso, siguiendo el ejemplo de China y Rusia. En contraposición, una izquierda afín al movimiento «desperté» considera que la identidad nacional surge de un orden clasista, racista, xenófobo y patriarcal que debe ser desmantelado.
La discusión se ha intensificado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde la demócrata Jazmín Crockett cuestionó al historiador David Blight de Yale sobre las reformas de Trump al Museo Nacional de Historia. Crockett preguntó por qué tanta gente apoyaba a España durante la final, a lo que Blight respondió que tenía el mejor equipo. Sin embargo, Crockett insinuó que la historia racista argentina era la razón detrás de este apoyo.
Es importante destacar que España era un imperio esclavista, mientras que en Argentina la esclavitud existía cuando era colonia española y la libertad de útero fue decretada en 1813, tres años antes de la independencia. A pesar de estos datos históricos, la política se centra en los símbolos, convirtiendo a Argentina en un chivo expiatorio.
Argentina, a pesar de no ser una potencia occidental, representa mucho de lo que esta izquierda rechaza: una selección nacional masculina de «hombres blancos», con jugadores que muestran su fe católica y con fanáticos que defienden con vehemencia su identidad nacional. La Selección es, probablemente, el símbolo de unidad más poderoso de los argentinos.
La campaña se ha extendido a nivel internacional, con fuertes anclajes en las universidades y en las facultades de humanidades. Los estudios sociales se han convertido en centrales eléctricas de lemas políticos presentados como conocimiento científico, generando un debate sobre la integración racial en el fútbol.
En resumen, la campaña contra Argentina es una batalla política por la identidad nacional, que busca demonizar a nuestro país mientras elogia a sus rivales. Es importante desmitificar los prejuicios y reconocer la diversidad y la convivencia pacífica que caracterizan a la sociedad argentina. La verdad histórica y la inclusión deben prevalecer sobre los discursos políticos manipuladores.








