La importancia de la propiedad formal en el desarrollo económico
Hernando de Soto, en su libro “El misterio del capital”, plantea una teoría revolucionaria que pone en tela de juicio el sistema capitalista en los países en desarrollo. Según el autor, la ausencia de sistemas formales de propiedad es la principal causa del fracaso del capitalismo en estas naciones. De hecho, introduce el concepto de “capital muerto” para referirse a activos como terrenos y viviendas que los ciudadanos poseen de forma informal, sin títulos legales.
Esta situación tiene consecuencias devastadoras, ya que impide que estos activos puedan ser utilizados como garantía para préstamos o inversiones, al no contar con un respaldo legal que los avale. De Soto argumenta que la legalización y formalización de estos derechos de propiedad es esencial para descubrir su verdadero potencial económico. Una vez que la tierra, las viviendas y otros bienes son “blanqueados”, se vuelven transferibles y mensurables, abriendo así las puertas a nuevas oportunidades de desarrollo.
En Argentina, la problemática de la propiedad informal también se hace presente. La compra de terrenos que no son ocupados o desarrollados rápidamente puede resultar en ocupaciones ilegales, que varían en velocidad dependiendo de la ubicación geográfica. En la provincia de Buenos Aires, es fundamental contar con registros actualizados para evitar este tipo de situaciones.
Recientemente, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires ha llevado a cabo más de 600 desalojos de viviendas ocupadas ilegalmente. En la mayoría de los casos, estas ocupaciones fueron realizadas por asociaciones ilícitas que luego subarrendaban las propiedades. El Poder Judicial ha respaldado estas acciones, considerando la inseguridad en los edificios evacuados y el riesgo de deslizamientos de tierra como factores determinantes.
Un caso emblemático de esta problemática fue el de Emanuel Ginóbili, quien se vio envuelto en una disputa por un terreno en Villa La Angostura ocupado por supuestos mapuches. A pesar de la controversia, un juez neuquino desestimó las reclamaciones de los ocupantes autoproclamados.
Las ocupaciones ilegales no solo se limitan a terrenos baldíos, sino que también afectan a estructuras en proceso de construcción o a locales comerciales en venta. Detrás de este problema de vivienda, se encuentran aquellos que se aprovechan de la invasión de tierras para lucrarse. Las autoridades locales, con recursos limitados, luchan por combatir esta problemática, que persiste en la actualidad.








