La importancia de la conversación en el proceso de selección
Por Federico Repetto, cofundador y director ejecutivo de Alkemy
El currículum sigue siendo la puerta de entrada. Nadie accede a un proceso de selección sin él. Pero no es lo que define el resultado. ¿Qué inclina la balanza? —lo que construye o destruye la confianza— es la conversación. Y ahí radica el problema: casi nadie entrena para ese momento.
En la práctica, la mayoría de los candidatos llegan a una entrevista con las manos vacías en cuanto a lo más importante: su propia narrativa. Saben lo que hicieron, pero no saben cómo contarlo. Tienen logros, pero no encuentran las palabras para explicarlos sin parecer inseguros o dispersos; y en un mundo que cambia rápidamente, donde un entrevistador tiene veinte minutos para decidir, eso la falta de formación es cara.
La falta de preparación como obstáculo en el mercado laboral
Lo interesante es que estamos hablando de una habilidad que se puede practicar. Así como ensayamos para una presentación, podemos ensayar para explicar nuestro recorrido, negociar un salario o mantener una conversación en inglés sin quedarnos estancados. Pero como no hay un espacio seguro para hacerlo, el ensayo acaba siendo la entrevista misma, es decir: practicamos en vivo, frente al reclutador, cuando ya es demasiado tarde.
El futuro del empleo no lo define quién tiene más títulos o quién ha acumulado más logos en su LinkedIn, lo define quién logra transmitir criterio, confianza y claridad cuando se sienta a hablar. Esa es la parte que hoy está rota en el mercado laboral: no se mide, no se capacita y, sin embargo, es la que más impacta en el resultado.
El papel de la inteligencia artificial en la preparación para entrevistas
La tecnología puede cambiar eso. Los avances en la inteligencia artificial te permite crear simulaciones realistas donde la gente practica hasta ganar fluidez, no para sustituir el presencial, sino para llegar a ese presencial mejor preparados. Democratizar ese acceso es clave: porque no todo el mundo puede permitirse un entrenador o un curso intensivo, pero sí puede practicar en un entorno accesible y sin riesgos.
El empleo está cambiando a una velocidad que los sistemas de selección tradicionales no pueden seguir, por eso seguimos viendo procesos en los que se requieren diez pasos para acabar decidiendo en base a una charla de veinte minutos, y esa contradicción deja fuera a muchas personas con talento simplemente porque no tuvieron la oportunidad de formarse antes.
Capacitación en habilidades blandas: el camino hacia la equidad laboral
Si realmente queremos hablar de meritocracia, tenemos que entender que no basta con evaluar diplomas o añadir entrevistas estandarizadas; La conversación debe ser un espacio donde las personas puedan mostrar cómo piensan, cómo resuelven problemas, cómo se comunican bajo presión, y eso sólo aparece cuando la práctica deja de ser un privilegio y se convierte en una herramienta al alcance de cualquiera.
Estamos entrando en una etapa diferente: una que pone la conversación en el centro del futuro del empleo, no como sustituto de lo técnico o académico, sino como el puente que conecta lo que sabemos con la forma en que lo transmitimos. Y cuanto antes comprendamos que capacitar esa capacidad es tan estratégico como aprender un lenguaje de programación o dominar un software, más rápido cerraremos la brecha entre el talento disponible y las oportunidades reales.
La ventaja competitiva de saber comunicar eficazmente
Hablar bien nunca fue un lujo, ahora es una ventaja competitiva. Y quienes empiecen a entrenarla, con o sin IA, estarán un paso por delante en el futuro del trabajo.








