La guerra tecnológica entre Estados Unidos, China y Rusia ha dado un giro inesperado con la incorporación de Argentina a la alianza Pax Silica. Esta alianza, impulsada por Washington, tiene como objetivo asegurar el suministro de minerales críticos, energía, centros de datos y semiconductores que serán fundamentales para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).
La decisión de Argentina de unirse a esta alianza no solo es un gesto diplomático, sino que coloca al país dentro de una estrategia global para reorganizar las cadenas de suministro tecnológico occidentales y reducir la dependencia de China en recursos considerados estratégicos para las próximas décadas.
Durante la cumbre en Washington, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno, anunció la adhesión de Argentina a Pax Silica, junto a representantes de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Australia, Reino Unido y otros países considerados «socios confiables». Esta alianza busca asegurar las cadenas de valor que sustentan la inteligencia artificial, incluyendo minerales críticos, energía, computación y semiconductores.
El mensaje político detrás de esta alianza es claro: se busca reducir la dependencia tecnológica de China y Rusia, en una competencia que algunos analistas ya califican como la nueva Guerra Fría del siglo XXI. La estrategia de Estados Unidos apunta a fortalecer las cadenas de suministro seguras, contar con socios confiables y disminuir la dependencia de adversarios.
La sílice Pax, creada a finales de 2025, es la principal apuesta del Departamento de Estado estadounidense para competir con China por el liderazgo tecnológico global. Esta alianza va más allá de los semiconductores, distribuyendo los eslabones de la cadena entre países aliados en un modelo conocido como friend-shoring.
Argentina, con su potencial minero, se posiciona como un potencial proveedor de minerales críticos fundamentales para la fabricación de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. La adhesión a Pax Silica llega en un momento significativo, coincidiendo con la aprobación del Súper RIGI, que ofrece beneficios para proyectos vinculados a la minería estratégica, infraestructura y cadenas industriales asociadas.
La creación del Fondo Pax Sílice y la posibilidad de acceder a financiación internacional y proyectos coordinados con Estados Unidos y otros socios occidentales abren nuevas oportunidades para Argentina en el mercado tecnológico global. Elementos como el neodimio, praseodimio, lantano, cerio, itrio y escandio, demandados por la industria tecnológica, se encuentran en el radar de inversiones que podrían potenciar el desarrollo del país.
La integración de Argentina a Pax Silica refleja un cambio de época en la disputa global, que ahora se centra en la tecnología. Sin embargo, es fundamental que el país combine esta participación con una estrategia de desarrollo propia, agregando valor y fortaleciendo capacidades tecnológicas para negociar desde una posición de mayor fortaleza. La inserción internacional de Argentina debe ser inteligente y estratégica, defendiendo una agenda nacional y fortaleciendo la integración latinoamericana.







