El Acuerdo Mercosur-Unión Europea ha generado controversia en los últimos días con los primeros casos concretos de intercambio comercial con reducción arancelaria. Sin embargo, el uso del mecanismo FIFO ha beneficiado a los productores argentinos y ha generado algunas quejas de los socios del bloque regional sudamericano.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea prevé un proceso de reducción de aranceles de importación en Europa y en el Mercosur a lo largo de 15 años. Karina Castellano, directora del departamento de comercio internacional de Lisicki Litvin & Asociados, explicó que hay un primer bloque de productos que ahora pueden ingresar con arancel cero, pero ingresan con cupo. Es en la distribución de ese cupo donde surgió la polémica, ya que el primero que cubre el cupo se queda con el beneficio, es decir, el mecanismo FIFO.
El ejemplo más cercano de este mecanismo fue el caso de las exportaciones apícolas, donde en apenas cuatro días se agotó el primer cupo de 1.400 toneladas de miel, monopolizado principalmente por productores argentinos y brasileños. Esto generó quejas por parte de productores de Paraguay y Uruguay, que no pudieron vender a Europa sin aranceles.
Entrar primero, sin aranceles, brinda la posibilidad de fidelizar un producto y competir en un mercado más amplio. Sin embargo, la falta de coordinación interna en el Mercosur para administrar los beneficios del acuerdo con la Unión Europea ha generado preocupación, especialmente en Uruguay y Paraguay, que podrían quedar relegados a Brasil y Argentina en varios productos.
Si bien el caso de la miel fue el primero en generar controversia, especialistas advierten que situaciones similares podrían repetirse en otros sectores alcanzados por cuotas preferenciales dentro del acuerdo, como carne, arroz, lácteos, vinos, azúcar y productos industriales. La Comisión Europea ha restringido la importación de productos animales brasileños debido al incumplimiento de normas de la UE sobre el uso de sustancias antimicrobianas.
En conclusión, el mecanismo FIFO en el Acuerdo Mercosur-Unión Europea ha generado beneficios para algunos productores argentinos, pero ha generado tensiones con otros socios del bloque regional. La falta de coordinación interna en el Mercosur para administrar los beneficios del acuerdo podría ser un obstáculo para una distribución equitativa de los beneficios en el futuro.








