El comercio ilegal se ha convertido en un enemigo transnacional que amenaza la estabilidad económica de América Latina. En una reciente conferencia sobre comercio legal, la Cámara de Comercio Argentina alertó sobre el preocupante aumento del contrabando de teléfonos móviles, que absorbe el 35% del mercado y genera pérdidas fiscales de hasta 3 mil millones de dólares al año. Este fenómeno, impulsado por estructuras criminales transnacionales, ha dejado de ser un problema local para convertirse en un negocio lucrativo y peligroso.
En el panel “Comercio legal versus comercio gris”, ejecutivos de multinacionales de la región expusieron datos alarmantes sobre el impacto directo en las empresas. Manuel Sánchez Gómez, director general de Frávega, destacó la presencia de grandes organizaciones criminales que requieren una acción conjunta para combatirlas. El comercio ilegal representa en promedio el 5% del PIB mundial, con picos de hasta el 8% en países como Argentina, Brasil y México, según datos de la Asociación Interamericana de Propiedad Intelectual.
Las industrias más afectadas son aquellas con marcas de alto valor de exclusividad, donde la producción ilegal genera márgenes de ganancia abismales para los delincuentes. El contrabando de cigarrillos es un problema grave en la región, con cifras alarmantes en países como Chile, Ecuador, Uruguay y Brasil. En el sector de teléfonos celulares, la presencia del mercado gris ha alcanzado niveles preocupantes, con 3 millones de unidades ilegales en circulación.
El comercio ilegal de ropa y calzado también ha causado pérdidas masivas debido a la falsificación de marcas. Francisco Morello, de Adidas Argentina, denunció obstáculos operativos y burocracias que afectan al sector formal, solicitando una mayor agilidad en los procesos judiciales. Desde el sector de comida y bebidas, se alertó sobre el creciente comercio ilegal de yerba mate.
Además de evadir impuestos, las mafias operan bajo complejas modalidades de trata de mano de obra, como se evidenció en el desmantelamiento de fábricas clandestinas en San Luis. Los líderes corporativos proponen soluciones centradas en tecnología, transparencia fiscal y sostenibilidad para combatir este flagelo.
En un escenario de fronteras permeables y estructuras criminales transnacionales, es necesario una coordinación entre el sector privado y los organismos públicos para proteger la economía local. El comercio ilegal no solo afecta las ganancias de las empresas, sino que también pone en riesgo el empleo, las inversiones y la seguridad económica de la región. Es fundamental trabajar juntos para erradicar este problema y proteger el comercio legal.







