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El adiós a una leyenda de la televisión colombiana
La televisión colombiana se lamenta por la pérdida de uno de sus íconos más queridos: Kepa amuchampi, el talentoso actor que dio vida al inolvidable Don Roberto Mendoza en la icónica telenovela «Soy Betty, la fea». Su familia confirmó su fallecimiento el martes 27 de mayo a través de una emotiva declaración en redes sociales.
Con una trayectoria que abarcó décadas en teatro, cine y televisión, Kepa dejó una profunda huella en el corazón del público. Más allá de su papel como el padre de Don Armando, su voz, presencia y talento marcaron generaciones. El arte colombiano pierde a un verdadero maestro hoy, pero su legado perdurará en cada escena y en cada recuerdo con amor.

El legado de Kepa Amuchastegui
Kepa Amuchastegui dejó una marca indeleble en la escena artística colombiana gracias a su talento multifacético. Fue un creador incansable que combinó la actuación, la dirección y la escritura.
Su formación en Europa enriqueció su visión, llevándolo a establecer un espacio teatral que se convirtió en un bastión para la cultura local. Su trabajo y dedicación fueron reconocidos con uno de los premios nacionales más prestigiosos en 2021. Además de su exitoso papel en «Yo soy Betty, la fea», el actor participó en otras telenovelas como:
- «La casa de las dos palmas»
- «La primavera»
- «Pobre Pablo»
- «Los pecados de Inés de Hinojosa», donde interpretó al inquisidor Pedro Bravo de Rivera
El adiós de un gigante del entretenimiento
Con un «respiro lento y sereno», se despidió Kepa Amuchastegui, como compartió su familia en un conmovedor mensaje en Instagram. La noticia impactó a sus seguidores, especialmente por su entrañable papel en «Soy Betty, la fea». Sus seres queridos informaron que el velatorio se llevará a cabo en Bogotá, invitando a aquellos que deseen despedirse de él.
En las últimas semanas de su vida, Kepa Amuchastegui reveló que enfrentaba una dura batalla contra el cáncer de vejiga, diagnosticado después de experimentar dificultades para orinar. A pesar de someterse a una operación en diciembre de 2024 con la esperanza de detener la enfermedad, los médicos descubrieron que el cáncer ya se había propagado.

Debido a su avanzada edad, los médicos optaron por no someter a Kepa Amuchastegui a tratamientos intensivos como quimioterapia, radioterapia o cirugía, que podrían afectar su bienestar. En cambio, eligió un enfoque más suave, la inmunoterapia, para intentar frenar el avance del tumor. Aunque no representaba una cura, esta alternativa le permitió mantener cierta calidad de vida durante su enfermedad.







