La inflación en Argentina marca una desaceleración en abril y pone fin a una racha de diez meses consecutivos de subidas. El 2,6% reportado por el INDEC ha reabierto el debate sobre la velocidad del proceso desinflacionario, pero también ha devuelto el foco a una cuestión más concreta y cotidiana: ¿Qué ha pasado realmente con los precios que enfrentan los consumidores en los lineales?
A pesar del crecimiento de los canales digitales y las compras online, el supermercado sigue ocupando un lugar central en el consumo masivo argentino. Incluso buena parte del comercio electrónico de alimentos y artículos de limpieza pasa por las plataformas digitales de las cadenas de supermercados. Por lo tanto, el seguimiento de precios en ese canal sigue siendo una referencia clave para medir cómo la inflación impacta en el consumo diario.
En un contexto donde la desaceleración inflacionaria no se ha traducido en una recuperación sostenida del consumo masivo, los últimos datos del INDEC muestran una caída del 3,1% interanual en las ventas de supermercados en febrero. Diversos analistas señalan que el mayor peso de los servicios y precios regulados sigue limitando la capacidad adquisitiva de los hogares.
En este escenario, un nuevo informe del Centro Mariano Moreno de Estudios para la Soberanía Popular (CESOP) revela la evolución de precios en los supermercados del AMBA durante abril y realiza una radiografía detallada del comportamiento de los productos de consumo diario. El análisis se basa en una encuesta de precios automatizada en las principales cadenas de supermercados, utilizando precios promedio mensuales por producto.
El informe muestra fuertes incrementos en algunos productos frescos y de almacén, a pesar de la desaceleración general de la inflación. Entre los mayores aumentos se encuentran el calabacín redondo, cebolla, berenjena, queso rallado, guisantes, batata, azúcar, detergente concentrado, y detergente 500ml. En bebidas y almacén, también se observan aumentos en refrescos, yogures, mermeladas, polenta, mayonesa y mantequilla.
A pesar de estos aumentos, el informe detecta señales de moderación en algunas zonas sensibles, como el segmento de carne y pescado, que registra una variación promedio de apenas 0,46%. En frutas y verduras, se observa una variación media negativa del 4,26%, mientras que en lácteos y huevos la variación promedio es del 2,98%.
En conclusión, la desaceleración de la inflación en abril no se ha traducido de manera uniforme en los precios de los productos de consumo diario. A pesar de algunos aumentos significativos, se observan señales de moderación en ciertas categorías, lo que sugiere una cierta estabilización en el mercado. Sin embargo, el impacto en el consumo masivo sigue siendo un desafío para las autoridades y los analistas económicos.







