Desfile presidencial por ceguera de desaciertos

¿Cuántos mexicanos valen, quiénes son los que sí cuentan? Para él Presidente solo un sector, el que convoca, el resto no.

El 13 de noviembre, miles de mexicanos de más 50 ciudades en distintos puntos del país salieron a las calles, marcharon a favor de la democracia, defendieron al INE.

La manifestación fue denostada, criticada y minimizada por el presidente y sus seguidores, precisamente por hacerlo reconocieron que hirió su espíritu presidencial y el enorme ego de quienes viven en Palacio Nacional.

No hay peor ciego que el que no quiere ver y por eso convocó su desfile con militantes y simpatizantes, se olvida que debe gobernar para todos. En definitiva, una vez más demuestran la ceguera voluntaria que sufre este gobierno. Supone que si no lo ve, no existe y se equivocan. Ciudadanos aquí estamos.

En distintas ciudades del país, incluso en el extranjero, pero principalmente en la Ciudad de México, la gente salió y se echó a la calle, apoderándose de los espacios que unos pocos creían de su propiedad; una vez más dieron una conferencia sobre autonomía, libre pensamiento y crítica a los gobiernos.

Hicieron lo mismo en 2021 en la CDMX, tomaron las urnas, salieron a ejercer su derecho al voto, creyeron y confiaron en la INE, lo mismo que en 2018, pero hoy el presidente se ve obstaculizado por lo que no controla o lo que no puede militarizar. Se olvida de la democracia.

Porque de eso se trata la democracia, de ratificar con nuestro voto a quienes se han ganado el derecho de representarnos y de dejar saber nuestra posición a quienes no la conocen.

En las últimas elecciones sucedió lo deseable para los ciudadanos y lo inimaginable para el gobierno de turno. Para el pueblo, esa elección fue la demostración de que se podía cambiar el statu quo, y dio su voto a quienes integraban la UNCDMX.

Para los integrantes del “morenato” fue un duro golpe que no han podido sobrellevar porque en su principal bastión perdieron el gobierno de nueve alcaldes. Después de eso, lo que ha quedado de la presidencia de la República y del gobierno local es la descalificación y discriminación a los ciudadanos que votaron libremente por una verdadera alternativa; para los políticos: persecución, amenaza presupuestaria y desprestigio.

La lección es que la voluntad del pueblo debe ser respetada. Los ciudadanos quieren la democracia y así la defenderán y quien no los escuche será sancionado en las urnas.

El próximo domingo seremos testigos de otro engaño, como en el pasado veremos desfilar al presidente y su séquito. Mientras tanto, los ciudadanos que creen que las cosas pueden ser diferentes y creen en la democracia seguirán trabajando.

Por Luis Mendoza Acevedo
Diputado Federal (PAN)
Distrito 15, Alcaldía Benito Juárez
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MAÍZ

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