¿Qué nos depara el futuro económico de Argentina?
Las últimas cifras oficiales de la EMAE han confirmado una situación preocupante: un **crecimiento a dos velocidades**. Las preguntas que todos nos hacemos son: **¿Qué puede pasar en los próximos meses en términos de actividad y empleo?**.
Según el informe del INDEC, la actividad económica en febrero de 2026 se contrajo un 2,6% mensual, lo que ha llevado a un **crecimiento completamente invertido** en comparación con meses anteriores. Sectores clave del mercado interno, como la industria manufacturera y el comercio, han experimentado fuertes caídas, mientras que otros como la minería, la agricultura, la pesca y la intermediación financiera no han logrado compensar el rojo del resto de las ramas.
La consultora LCG ha publicado un informe que anticipa un escenario complejo para los próximos meses. Se espera una expansión anual inferior al 3%, sostenida casi exclusivamente por los sectores primarios. Sin embargo, el “spillover” de estos pocos ganadores hacia el resto del tejido productivo será decididamente limitado.
La falta de motores alternativos se debe a una **demanda interna que no encuentra piso**. La pérdida del poder adquisitivo de los ingresos y la fuerte retracción del crédito están frenando la recuperación económica. Además, un cambio en los hábitos de consumo hacia bienes importados está afectando la rentabilidad del sector privado.
En este contexto, el director de LCG, Javier Okseniuk, ha advertido sobre la sostenibilidad de la política monetaria actual. En una entrevista en el programa Cronista Stream, Okseniuk destacó el riesgo de mantener el “dólar quieto” por mucho tiempo y señaló que un ajuste cambiario podría darle oxígeno a las empresas asfixiadas.
En resumen, el panorama económico de Argentina es incierto. La polarización productiva, la falta de demanda interna y los desafíos inflacionarios ponen en riesgo la recuperación económica. Es necesario tomar medidas para impulsar el crecimiento y evitar una crisis más profunda.







