En el sur de Lima, Perú, en el distrito de Chorrillos, se encuentra un estadio que nunca cumplió su función original. Con una capacidad para 15,000 personas, una pista de atletismo de 8 carriles y 50 cajas, este lugar ha sido testigo de una historia de abandono y desidia por parte de las autoridades.
Un proyecto millonario en ruinas
En 2012, durante la gestión del exalcalde de Chorrillos, Augusto Miyashiro Yamashiro, se iniciaron las obras de lo que se suponía sería un estadio de primer nivel. La inversión superó los S/18 millones de soles, equivalentes a más de 5 millones de dólares estadounidenses, pero el resultado final dista mucho de lo esperado.
Las imágenes aéreas del estadio San Genaro se han viralizado en redes sociales, mostrando un recinto en ruinas, con gradas deterioradas y toneladas de basura acumuladas en su interior. La falta de expediente técnico, hoja de trabajo y facturas que respalden la inversión realizada ha generado indignación en la ciudadanía peruana.
La demolición como única salida
Las autoridades locales están considerando la demolición del estadio como la única solución viable. El daño estructural y la ausencia de documentación técnica hacen imposible cualquier intento de recuperación. Esta decisión implicaría una pérdida millonaria para el Estado peruano, que vería desaparecer una inversión de más de 5 millones de dólares sin que el estadio haya cumplido su propósito inicial.
Un problema regional
El caso del estadio San Genaro no es único en América Latina. La región ha sido testigo de numerosos proyectos públicos que, tras consumir millones en recursos estatales, terminan en el abandono y la desidia. Desde el Aeropuerto Internacional del Lago de Texcoco en México hasta el Estadio Mané Garrincha en Brasilia, la lista de «elefantes blancos» es extensa y preocupante.
La falta de supervisión técnica, la politización de las obras públicas y la ausencia de rendición de cuentas son patrones comunes en estos casos. El estadio de Chorrillos es un claro ejemplo de lo que sucede cuando la infraestructura pública se convierte en un instrumento político sin control ni transparencia.
En resumen, el estadio San Genaro es un triste recordatorio de los desafíos que enfrenta la gestión pública en América Latina. Es necesario aprender de estos errores y trabajar en la construcción de proyectos sostenibles y transparentes que beneficien verdaderamente a la sociedad.







