La economía argentina se ve afectada por las tensiones en Oriente Próximo, específicamente en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico que ha generado un impacto global en los precios del petróleo, gas y sus derivados. Según el informe del IERAL, estos aumentos han sido significativos a nivel internacional, con un incremento del 55% en el precio del petróleo y del 52% en el gas natural en Europa. En Argentina, los aumentos han sido más moderados, pero no por ello menos importantes, con un aumento del 31% en el diésel, del 27% en gas y del 54% en fertilizantes.
Este impacto desigual se debe a la diferencia entre los precios internacionales y locales, lo que ha generado un aumento de costos en la producción. Las provincias productoras de hidrocarburos, como Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Río Negro, se ven beneficiadas por mayores ingresos por exportaciones y regalías. Por otro lado, las provincias con menor producción energética enfrentan mayores costos de producción, lo que afecta especialmente a las economías regionales y a los sectores intensivos en insumos energéticos.
El informe advierte que este escenario de precios más altos no es un shock temporal, sino que se consolidará durante un período prolongado, lo que obliga a revisar las proyecciones de crecimiento e inflación a nivel global. La redistribución de los efectos de estos precios dentro de cada economía se convierte en un factor clave a tener en cuenta.
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, se ha convertido en un punto crucial en las tensiones globales debido a su importancia en el transporte de petróleo. Cualquier alteración en este corredor de navegación impacta directamente en los precios internacionales de la energía. A pesar de la relativa tregua entre EE.UU, Israel e Irán, la incertidumbre persiste, manteniendo a Ormuz como un factor de riesgo latente en la escena internacional.
En resumen, la guerra en Oriente Próximo está teniendo efectos indirectos en la economía argentina, con impactos diferenciados en función de la estructura productiva de cada región. Mientras algunas provincias se ven beneficiadas por mayores ingresos, otras enfrentan mayores costos de producción, lo que obliga a revisar las proyecciones económicas a nivel global. La redistribución de estos efectos y la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz marcan una “nueva normalidad” con precios más altos y un panorama económico desafiante para Argentina y el mundo.








