Cada otoño, millones de mariposas monarca emprenden un viaje de más de 4.000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de México. La temporada 2025–2026 ya comenzó, y con ella vuelve uno de los fenómenos migratorios más impresionantes del planeta.
A pesar de su belleza, la especie enfrenta amenazas que ponen en riesgo esta travesía única. Comienza a entender el fenómeno, saber dónde observarlo y conocer los desafíos que lo ponen en jaque.
¿Por qué migran las mariposas monarca?
La mariposa monarca (Danaus plexippus) desarrolla una “generación migratoria” conocida como supergeneración. A diferencia de las generaciones que viven en verano, estas mariposas nacen con mayor resistencia, acumulan más energía en estado de oruga y pueden vivir hasta ocho meses, suficiente para completar el viaje hacia México y sobrevivir el invierno.
Varios factores explican su orientación casi perfecta:
- Memoria genética que las impulsa a seguir las rutas de sus antepasados.
- Sensibilidad a la luz solar y al campo magnético de la Tierra.
- Posible detección de minerales presentes en las montañas donde hibernan.
Los bosques templados y húmedos de oyamel y pino en las sierras de Michoacán y el Estado de México ofrecen el microclima exacto que necesitan para descansar y conservar energía hasta iniciar el viaje de regreso en primavera.
Dónde ver a las mariposas monarca en México
La migración ya está activa y los santuarios oficiales permanecerán abiertos hasta el 30 de marzo de 2026.
Los visitantes pueden observar a las colonias en cinco áreas principales dentro de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca:
Santuarios en Michoacán
- El Rosario (Ocampo) — el más famoso y el que alberga las colonias más densas.
- Sierra Chincua (Angangueo) — ideal para fotografía por su acceso y paisajes.
- Senguio (Senguio) — menos concurrido, más silencioso.
Santuarios en Estado de México
- Piedra Herrada (San Mateo Almomoloa) — uno de los más accesibles desde CDMX.
- San Mateo Almomoloa — rutas bien señalizadas y guías locales.
Mejor época para visitarlas:
De diciembre a febrero, cuando forman enormes racimos naranjas en los árboles y el movimiento de sus alas crea un efecto sonoro único.
Qué amenazas enfrentan las mariposas monarca
Aunque millones siguen llegando cada año, la población migratoria ha disminuido en la última década. Las principales amenazas son:
1. Pérdida de bosque
La tala ilegal, la deforestación y los cambios en el uso del suelo reducen los oyameles que necesitan para hibernar.
2. Disminución de la asclepia
La planta donde las orugas se alimentan y se desarrollan se está perdiendo en grandes extensiones de Norteamérica, afectada por herbicidas y urbanización.
3. Insecticidas y pesticidas
Durante la ruta migratoria, muchas mariposas atraviesan zonas agrícolas donde los químicos pueden afectar su supervivencia.
4. Cambio climático
Tormentas atípicas, sequías intensas y variaciones extremas de temperatura alteran el microclima que necesitan para llegar y sobrevivir el invierno.
Estas amenazas llevaron a la especie a ser incluida en listados internacionales de conservación como una especie en riesgo.
Turismo responsable: clave para su conservación
La llegada de las monarca genera un impacto económico enorme en las comunidades locales, que para esta temporada esperan más de 800.000 visitantes.
Para reducir el impacto ambiental, los santuarios aplican reglas estrictas que los turistas deben respetar:
- Seguir los senderos marcados y las indicaciones de los guías.
- Evitar el uso de flash o ruidos fuertes.
- No llevar mascotas, alimentos ni objetos que puedan alterar el ecosistema.
- No tocar ni levantar mariposas del suelo.
Visitar los santuarios de forma responsable contribuye a que este fenómeno continúe existiendo para las próximas generaciones.
Conclusión
La migración de las mariposas monarca es un milagro biológico que conecta a Canadá, Estados Unidos y México en un único ciclo natural. Su llegada a los bosques mexicanos no solo es un espectáculo visual, sino un recordatorio de la fragilidad de los ecosistemas y de la importancia de protegerlos.
Disfrutar este fenómeno es posible, pero su futuro depende del cuidado colectivo y de políticas de conservación que protejan la ruta migratoria completa.







