En medio del caos político y económico que sacude al país, las miradas se posan en el horizonte electoral del 2027. Con los escándalos que han sacudido a figuras cercanas a Javier Milei y la recesión que ha modificado las emergencias ciudadanas, tanto el oficialismo como la oposición comienzan a prepararse para lo que se avecina.
La Consultoría de tendencias ha realizado una encuesta en la provincia de Buenos Aires que revela un escenario polarizado y desafiante para el gobierno actual. La Libertad Avanza lidera las preferencias con un 26%, seguido de cerca por el kirchnerismo con un 23% y el peronismo no K con un 16%. Sin embargo, al proyectar posibles alianzas, el peronismo unificado alcanzaría el 39% de los votos, superando al bloque integrado por el LLA y el PRO, que juntos alcanzarían el 34%.
El desgaste en los niveles de aprobación del gobierno es evidente, con un 66% de rechazo a la gestión de Javier Milei. La valoración positiva se sitúa en un 32%, marcando una tendencia a la baja que se ha mantenido constante en el último año. La imagen de los principales dirigentes también refleja un desgaste generalizado, con excepción de Axel Kicillof, quien logra un diferencial positivo.
En cuanto a las principales preocupaciones ciudadanas, la agenda económica ha sufrido una mutación significativa. El reclamo por la inflación ha quedado relegado al séptimo lugar, mientras que los bajos salarios y el desempleo se posicionan como los principales problemas del país, reflejando el impacto de la crisis en la población.
La imagen de Javier Milei y su partido La Libertad Avanza también se ve afectada por la situación actual. Con un 33% de imagen positiva y un 65% negativa, Milei enfrenta un diferencial adverso de 32 puntos. La vicepresidenta Victoria Villarruel y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, también registran cifras negativas en cuanto a su imagen pública.
Ante este panorama, queda claro que el escenario político y electoral de cara al 2027 será desafiante y polarizado. La ciudadanía demanda respuestas concretas a sus problemas económicos y laborales, y los dirigentes deberán estar a la altura de las circunstancias si desean capitalizar el descontento o el éxito del curso actual en las próximas elecciones.







