El tiempo corre en una herencia: ¿Estás preparado para actuar a tiempo?
En la ley argentina, la transferencia de activos puede ser un proceso complejo y lleno de plazos críticos que pueden comprometer el legado familiar. Muchos propietarios asumen que el derecho a la propiedad es automático y eterno, pero la realidad de los tribunales impone plazos críticos y riesgos de prescripción que pueden llevar a la pérdida de activos valiosos.
Uno de los errores más comunes es la falta de acción oportuna para iniciar el proceso de sucesión. La demora en iniciar la sucesión puede generar daños económicos inmediatos, como la falta de «título perfecto» para vender un activo, la acumulación de deudas que amenazan con una subasta judicial, la pérdida de activos líquidos, e incluso la muerte de los propios herederos sin haber iniciado el proceso.
Es importante tener en cuenta los plazos legales establecidos, como el plazo de 10 años para aceptar una herencia desde la muerte del causante. Si este plazo se agota y el heredero no ha realizado ningún acto que demuestre su intención de aceptar la herencia, se considera como si hubiera renunciado a la misma.
Además, existe un riesgo real si hay una inacción total por parte de algunos herederos en caso de posesión de un inmueble hereditario exclusivamente durante 20 años sin que nadie lo reclame judicialmente, ya que se puede adquirir la plena propiedad por usucapión.
Iniciar la sucesión no solo es importante para los herederos, sino también para los acreedores del difunto. Permite la publicación de edictos para citar a los acreedores y evitar el embargo de bienes. Además, el retraso en el inicio del proceso puede generar multas por omisión y el devengo de intereses compensatorios que drenan la liquidez de los herederos.
Por lo tanto, es fundamental actuar a tiempo y no esperar demasiado para iniciar el proceso de sucesión. Los especialistas coinciden en que el «plazo de seguridad» para iniciar una sucesión y obtener la Declaración de Herederos es dentro del primer año. Optar por rutas tempranas no elimina la necesidad técnica de una futura declaración de herederos, pero permite que activos de mayor valor queden fuera de la órbita judicial, evitando costos y plazos impuestos por la burocracia de los tribunales.
En resumen, el tiempo corre en una herencia y es fundamental estar preparado para actuar a tiempo y evitar complicaciones y pérdidas económicas. La planificación y la gestión oportuna son clave para preservar el capital y garantizar un proceso de sucesión exitoso. ¡No esperes más, actúa ahora!







