La Corporación del Vino Argentino (Coviar) se encuentra en medio de una polémica luego de que el Gobierno decidiera eliminar los aportes obligatorios que financiaban su funcionamiento. La entidad ha rechazado esta medida de manera contundente, calificándola como «inadmisible, inconsulta e inoportuna».
Esta decisión del Gobierno ha generado un fuerte impacto en las operaciones y actividades vitivinícolas de Coviar. Durante más de dos décadas, la entidad ha sido sustentada por estos aportes obligatorios que ahora desaparecerán. Además, se ha establecido un plazo de tres meses para la liquidación de la corporación, durante el cual deberán presentar un informe detallado sobre el uso de los fondos y el cumplimiento de los objetivos.
Los aportes obligatorios alcanzaron a diversos sectores de la actividad vitivinícola, incluyendo la producción, fraccionamiento y comercialización de vino, así como el ingreso de uvas a los establecimientos. Aunque el impacto por unidad era bajo, menos de 1 dólar por litro, su alcance era generalizado y obligatorio para todos los actores de la cadena.
Ante esta situación, Coviar ha manifestado su preocupación por la falta de previsibilidad e institucionalidad en la relación con el Estado, así como por la modificación de un régimen establecido por ley. La entidad también ha destacado el impacto negativo que esta medida podría tener en el contexto económico actual, ya que el sistema de cotizaciones estaba vinculado a una planificación estratégica a largo plazo para el sector.
El Gobierno, por su parte, ha justificado su decisión argumentando que los aportes estaban directamente relacionados con el Plan Estratégico del Vino 2020, el cual llegó a su fin. Según el Ejecutivo, una vez cumplido el plazo del programa, el sistema de financiación debía ser terminado. Además, el Ministro de Desregulación ha cuestionado el mecanismo de los aportes, señalando que el Estado recaudaba dinero para particulares y que los objetivos de exportación no se cumplieron.
En medio de esta controversia, Bodegas de Argentina ha respaldado la decisión del Gobierno, destacando que el fin de los aportes obligatorios representa un alivio financiero para las empresas del sector. Por otro lado, se ha revelado que el tema del financiamiento de Coviar ya estaba en discusión, con un proyecto para derogar la ley que dio origen a la entidad.
En definitiva, este cambio en la forma de financiamiento de Coviar marca una nueva etapa para el sector vitivinícola argentino, que deberá adaptarse a un sistema de aportaciones voluntarias en lugar de obligatorias. La incertidumbre y la controversia rodean esta decisión, que sin duda tendrá un impacto significativo en la industria del vino en Argentina.







