La semana pasada, Energía Meitner, una empresa conformada por Invap y el Grupo Ansari de origen americano, presentó un ambicioso proyecto al Ministerio de Economía de Argentina: la construcción de una cuarta central nuclear en el país. Este proyecto, que busca ser el puntapié inicial de un plan más amplio de Javier Milei para reposicionar al país y sus exportaciones en el sector, se instalará en el complejo de Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate.
Aunque aún no tiene un nombre oficial, el proyecto se basa en la utilización de una parte del terreno originalmente destinado para la construcción de «Atucha III». Se prevé un plazo de cinco años para su desarrollo una vez que sea aprobado, con la instalación de un pequeño reactor modular ACR-300 y una inversión estimada de 1.200 millones de dólares.
Lo más destacado de esta iniciativa es que será íntegramente financiada con capital privado, basada en una patente nacional. Este enfoque representa un cambio de paradigma en el sector nuclear, alineado con la nueva doctrina que impulsa el gobierno de Javier Milei.
El anuncio se realizó en una reunión en el Palacio de Hacienda, con la presencia de importantes figuras como el Ministro de Economía, Luis Caputo, el Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, y el director general de Meitner Energy, Teófilo Lacroze. A pesar de que la reunión tuvo lugar recientemente, el plan de inversiones fue presentado una semana antes en las oficinas de Economía.
Este proyecto representa un hito en la industria nuclear argentina, ya que se basa en el desarrollo de tecnología local y nacional. Además, podría convertir al país en la sede del debut mundial de este tipo de diseño nuclear, lo que refleja la apuesta por el desarrollo tecnológico y la exportación en un mercado internacional cada vez más competitivo.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el Ansari Group, un inversor de origen americano que ve en Argentina una plataforma para producir y exportar tecnología nuclear. Esta inversión nuclear se presenta como un ejemplo de la nueva orientación del gobierno, que busca promover la participación privada, la tecnología local y las exportaciones de alto valor añadido.
El camino hacia la aprobación de este proyecto implica diversos procesos técnicos, regulatorios y de licenciamiento ante la Autoridad Reguladora Nuclear. Se estima que la construcción de la central nuclear tomará aproximadamente cinco años, y se prevé la creación de aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos a lo largo de las distintas etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación.
En un contexto de cambios en la política nuclear argentina, este proyecto representa un desafío y una oportunidad para el país. Mientras el gobierno busca capitalizar el sector nuclear y convertirlo en un motor de exportaciones y desarrollo tecnológico, el peronismo plantea la necesidad de proteger activos estratégicos y mantener la soberanía tecnológica.
En definitiva, la iniciativa de Meitner Energy no solo es un proyecto empresarial, sino también una prueba de una nueva frontera política para el sector nuclear en Argentina. Su aprobación y desarrollo marcarán un hito en la industria y en la política energética del país, con implicaciones a largo plazo en la economía y la tecnología nacional.








