En esta noticia se revelan datos impactantes sobre la situación actual de la agroindustria en Argentina, con un mes de diciembre marcado por la sequía y un impacto a largo plazo que podría afectar las finanzas del país de manera significativa.
Diciembre seco: Desafíos para el sector agroindustrial
En noviembre, la liquidación de la agroindustria ascendió a 759,7 millones de dólares, marcando una caída del 32% con respecto a octubre de 2025. A pesar de esto, los ingresos de divisas han crecido un 31% en lo que va del año. Los principales complejos del ramo sumaron 30.324 millones de dólares en el periodo enero-noviembre, lo que representa un registro histórico.
Sin embargo, la política de subidas y bajadas de retenciones aplicada por Luis Caputo ha tenido un impacto negativo en la recaudación, con caídas del 35% en agosto, 28% en septiembre, 69% en octubre y 71% en noviembre. Este panorama ha llevado a una disminución en la participación de las retenciones en la masa fiscal, alcanzando niveles mínimos en los últimos años.
Impacto a largo plazo: Retos y perspectivas
En medio de un escenario de incertidumbre, la actividad exportadora en diciembre estará condicionada por las restricciones impuestas. La expectativa de inicio de la nueva cosecha en marzo del próximo año ofrece un rayo de esperanza para el sector.
A pesar de las expectativas de superar las crisis financieras, el efecto nocivo sobre la recaudación a través de ARCA sigue latente. Se espera un sólido flujo de maíz y una recuperación en trigo, aunque no se prevé un gran aporte a la recaudación tributaria debido a la incertidumbre en torno a las retenciones de la soja.
En conclusión, la agroindustria argentina enfrenta desafíos importantes en un contexto de sequía y fluctuaciones en las políticas fiscales. La incertidumbre sobre el futuro de las retenciones y la necesidad de mantener un equilibrio entre la producción y la recaudación fiscal son aspectos clave a tener en cuenta en los próximos meses.








