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Mercosur, dentro de 30 años: una hoja de ruta

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En estos 30 años del Mercosur, y 35 años del Programa de Integración Brasil-Argentina, es oportuno hablar sobre su dirección estratégica para construir un futuro mejor.

El Mercosur afronta su encrucijada más difícil. No solo por los temas pendientes en la agenda interna, sino también por visiones políticas divergentes sobre la inserción en el mundo, sumadas a los desafíos para enfrentar la crisis global del COVID-19 que nos afecta, y a Brasil intensamente, trayendo grandes riesgos. . Además de esta situación, el saldo es positivo.

1. El Mercosur es la principal política estatal de democracia.

Esto no significa inmutabilidad: han pasado por diferentes etapas de desarrollo, condicionadas por los cambios políticos y mundiales. Política de Estado significa continuidad, previsibilidad y cierta irreversibilidad en la integración, más diálogo entre Líderes, sin enfrentamientos por diferencias políticas o económicas.

2. La alianza estratégica entre Brasil y Argentina es el pilar fundamental.

El Mercosur nació sobre los pilares y éxitos del Programa de Integración Brasil-Argentina, lanzado el 29/7/86, culminando el 29/11/88 con el Tratado de Integración, que establece un espacio económico común en 10 años (art. 3 ), no es una Unión Aduanera (oposición de Argentina), ni una Zona Franca (oposición de Brasil).

Esta etapa es el “regionalismo de desarrollo democrático”. Sus fundamentos son políticos y económicos. Primero, estabilizar las democracias. En segundo lugar, promover mejoras en la productividad y el ingreso real mediante la expansión del mercado y las economías de especialización y escala en el comercio intrasectorial. En tercer lugar, mejorar la inserción en la globalización, fortaleciendo el poder de negociación y la transformación de las empresas locales en multinacionales.

Estos fundamentos siguen siendo válidos, incluso si existen lagunas en la realización. Hoy, los unicornios tecnológicos muestran el uso del mercado ampliado para la internacionalización de las empresas.

La segunda etapa del “regionalismo abierto” (1990-2002), tiene como hitos el Tratado de Asunción de 1991, que propuso utópicamente la creación de un Mercado Común a fines de 1994, y el Protocolo de Ouro Preto que, en 1994, instituyó la Unión Aduanera Imperfecta (UA) con un Arancel Externo Común (TEC), que refleja el nivel y la estructura de protección de Brasil.

3. ¿Flexibilidad de negociación externa u honestidad?

El gobierno brasileño ha expresado su deseo de “modernizar”, “flexibilizar” las negociaciones externas del bloque (para que cada país negocie acuerdos de libre comercio con terceros países individualmente) y reducir el arancel externo común.

Pero flexibilizar las negociaciones exteriores conjuntas sin consolidar el libre comercio intrarrea de antemano, con la ilusión de que los miembros negocian los acuerdos comerciales por separado, es un atajo y no la mejor alternativa.

Antes de flexionarse, Brasil y Argentina, en ese orden, deben ser honestos sobre el tipo de integración con la que se comprometen: ya sea para mejorar la UA – hacia el mercado común – o reformar la ZLC. Los requisitos de coordinación y armonización de políticas y construcción institucional que demanda la UA se han convertido en obstáculos. Por lo tanto, esta es la opción más difícil de implementar y no parece estar en línea con la visión actual del gobierno brasileño. Por tanto, la segunda mejor alternativa es, por consenso, consolidar un TLC primero, y no como un acto de ruptura por parte de alguno de sus países miembros.

4. Una agenda estratégica para Mercosur 2030

O Mercosul também deve se dotar de uma Agenda 2030 para o Desenvolvimento Sustentável, Inovador e Inclusivo, incorporando em seu roteiro os dois acordos internacionais assinados: os Objetivos de Desenvolvimento Sustentável das Nações Unidas para 2030 e os compromissos do Acordo de Paris para o combate às cambios climáticos. Finalmente, sugerimos acordar cinco áreas principales para la acción estratégica conjunta:

1 – Lanzar un plan y programa regional de inversiones en infraestructura sostenible, con el apoyo del BID, para fortalecer las capacidades de los gobiernos nacionales y subnacionales y los mecanismos de financiamiento para la participación del sector privado.

2. Modernizar el marco regulatorio regional para la contratación pública para respaldar los objetivos estratégicos de compra de infraestructura sostenible, contratación e innovación ecológicas, desarrollo de las PYME e igualdad de género (según lo dispuesto por la UE y varios países de la OCDE).

3-. Promover la innovación con iniciativas conjuntas que incrementen las capacidades y emprendimientos en el campo de la ciencia tecnológica, biotecnología y ciencias de la vida (salud humana, animal y vegetal, genética), energías renovables, uso de la energía nuclear con fines pacíficos, software y servicios de información intensivos. e industrias culturales. Para ello, lanzar un Fondo Regional de Capital Riesgo y desarrollar una estrategia conjunta para atraer inversiones de empresas multinacionales en investigación y desarrollo.

4. Formular una política regional de movilidad sostenible que fomente la transformación de la industria automotriz y la producción de vehículos eléctricos.

5. Negociar conjuntamente o en coordinación con la Organización Mundial del Comercio (aún no hecho, aunque la UA exige una política exterior común), nuevos acuerdos como el Comercio Electrónico y exigir el cumplimiento del Acuerdo Agrícola de 1995, que en su art. 20 establece un régimen permanente de reforma del comercio agroalimentario y debe aplicarse.

Esto es fundamental para el Mercosur, América Latina e incluso África, con el fin de diversificar las exportaciones, escalar su valor agregado, fortalecer la resiliencia macroeconómica, generar divisas para crecer y desarrollarse de manera sustentable y sustentable.

Beatriz Nofal fue subsecretaria de Desarrollo Industrial en Argentina (1986-88). Principal negociador del Programa de Integración entre Argentina y Brasil, liderando la negociación y elaboración de los Protocolos Sectoriales de Libre Comercio de Bienes de Equipo (1986), Industria Alimentaria y Automotriz (1987) y, posteriormente, del Tratado de Integración (1988).

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