Miguel Covarrubias, creador total | El Heraldo de México

Miguel Covarrubias fue uno de los artistas visuales mexicanos más cosmopolitas. Llegó a Nueva York a los 20 años y su talento como ilustrador quedó plasmado en revistas como Vanity Fair, Fortune y Harper’s Bazaar.

Fue dibujante, ilustrador editorial, muralista, museógrafo, escenógrafo y escritor, plasmando una obra donde el humor es la puerta de entrada a sus creaciones.

Nació el 22 de noviembre de 1904 en la Ciudad de México. Abandonó la escuela secundaria y comenzó su carrera como cartógrafo del Ministerio de Comunicaciones a los 14 años. Recorrer la ciudad fue su nuevo aprendizaje. Por su corta edad se ganó el apodo de El Chamaco en el Café de los Monotes, frecuentado por una tertulia que iba desde Diego Rivera hasta José Juan Tablada.

Fue invitado a Estados Unidos en 1924 precisamente por el poeta Tablada, quien mientras cultivaba géneros como el haiku, recorría las calles de Nueva York tejiendo versos como estos: «La noche negra es el mar / la nube es una concha / la luna es una perla”, escribiría el poeta diplomático.

En tanto, Covarrubias trascendió publicando en revistas de circulación internacional como Vogue y Life, además de las ya mencionadas. Sus ilustraciones nacieron de una observación muy detallada de la moda en las calles de Madison, la indumentaria política, las costumbres, los partidos y las personalidades del momento, con una rica paleta de colores, líneas finas, figuras alargadas donde roza la caricatura.

Covarrubias regresó a México en 1935 Foto: Especial

Traería a México ese estilo desarrollado durante una década en Estados Unidos. Lo haría en diarios nacionales y extranjeros como El Heraldo o El Mundo.

Con el crítico y editor Corey Ford, publicó bestsellers ilustrados por Covarrubias como «Entrevistas imposibles» y «El príncipe de Gales y otros estadounidenses famosos». Habitual de las sesiones musicales de Harlem, atrajo a músicos y cantantes, que transmiten una alegría contagiosa. Valoró el afroamericanismo con estudios etnográficos en el libro ilustrado “Dibujos negros”, un estudio desafiante frente al racismo imperante.

Covarrubias regresó a México en 1935. Tras una estancia en Bali, apasionado por la cultura indonesia, tomó fotografías, realizó 5 pinturas de gran formato y 90 dibujos patrocinados por la Fundación Guggenheim. El resultado fue el libro “Isla de Bali”. Sus dibujos recorrieron el mundo. Pero miguel covarrubias nada le bastaba en su ambición de saber.

Como etnógrafo autodidacta en la cultura olmeca, y debido al trabajo de campo realizado, fue profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, donde además de él, doctores y maestros impartían clases de arqueología y otras ramas. del estudio de los tiempos ancestrales.

Por su habilidad como escenógrafo, Carlos Chávez lo nombró Director de la Escuela de Danza del INBA. Y trajo aires frescos apoyando a coreógrafos y bailarines como José Limón y Guillermo Arriaga, intérprete de la icónica coreografía “Zapata”. La bailaora Rocío Sagaón fue pareja de Guillermo Arriaga en la pieza que ha dado la vuelta al mundo. También actriz, se casó con Miguel Covarrubias mientras protagonizaba películas como «Islas Marías», junto a Pedro Infante.

Incansable y polifacético, El Chamaco Covarrubias pintó 6 murales etnográficos para exponer en San Francisco; tres mapas murales para el Hotel del Prado y para el Hotel Ritz “Una tarde de domingo en Xochimilco”, alegre imagen de trajineras y viajeros.

La pintura de caballete de Miguel Covarrubias es una escena costumbrista, una caricatura irónica elevada a arte, un inventario de políticos efímeros, protagonistas del ser nacional y un registro de hechos suspendidos en la atemporalidad de su obra.

Miguel Ángel Pineda

Periodista y autor de ensayos y otras especies

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