Escrito en ENTRETENIMIENTO él
Diego Luna ha expresado su preocupación por las barreras económicas que enfrentarán los aficionados al fútbol durante el Mundial organizado por México, Estados Unidos y Canadá.
Durante la promoción de su reciente película «México 86», estrenada el pasado 5 de junio en Netflix, el actor señaló que los actuales precios de acceso se han convertido en el principal obstáculo para que el público nacional pueda disfrutar del evento deportivo en su propio territorio.
Luna fue enfático al declarar que el concurso ha perdido su esencia inclusiva. «Es como si de repente el fútbol se hubiera convertido en ópera», ironiza, comparando la accesibilidad actual con la de hace cuatro décadas, cuando el deporte era una actividad cotidiana y alcanzable para diversos estratos sociales.
¿Qué cambió desde México 86?
Para contextualizar su postura, el protagonista de «México 86» recordó su propia experiencia en el Mundial de 1986. En aquella ocasión, el actor pudo asistir a una reunión gracias a los beneficios laborales de un familiar, situación que, según recuerda, era común entre las familias de clase media de la época.
- 1986: El acceso a los estadios era una posibilidad real para diversos sectores de la población.
- 2026: Los costes han creado una exclusividad que, según Luna, deja fuera no sólo a quienes tienen menores ingresos, sino también al seguidor habitual del fútbol.
¿Qué refleja la película ‘México 86’ sobre el fútbol actual?
La película dirigida por Gabriel Ripstein, en la que Luna interpreta a un funcionario de la Federación Mexicana de Fútbol, sirve de espejo para analizar las estructuras de poder, la influencia de los medios de comunicación y la corrupción en la gestión deportiva.
Aunque la película se centra en los acontecimientos históricos que llevaron a México a obtener la sede hace cuarenta años, la narrativa ha servido para que el actor abra un necesario debate sobre la centralidad del aficionado en la organización de eventos multitudinarios contemporáneos.
Las declaraciones de Luna plantean una pregunta que resuena en el público: ¿Se ha despojado al Mundial de su carácter popular para privilegiar un modelo de negocio que excluye a la mayoría de los habitantes del país anfitrión?
A medida que crece la expectativa por el torneo, las críticas de Diego Luna se suman a la conversación global sobre la equidad en el acceso a los mayores eventos deportivos del planeta.


