El avance tecnológico en la detección de construcciones no declaradas ha llegado a la provincia de Buenos Aires de la mano de la Agencia de Cobranza (ARBA). Este año, ARBA ha implementado un sistema digital revolucionario, llamado M2, que combina imágenes de satélite, vuelos con drones e inteligencia artificial para detectar diferencias entre lo declarado en el catastro y la realidad constructiva de cada inmueble.
En un reciente relevamiento realizado en la Costa Atlántica, ARBA identificó más de 110.000 metros cuadrados de construcciones no declaradas, distribuidos entre más de 200 viviendas y 25 edificios. Sorprendentemente, incluso se descubrió una torre de nueve pisos sin registro en el catastro. Este hallazgo pone de manifiesto un fenómeno que trasciende las fronteras de la provincia.
A nivel nacional y en la Ciudad de Buenos Aires, los organismos de cobranza han ido incorporando herramientas tecnológicas para cruzar información y detectar ampliaciones, renovaciones y construcciones no declaradas. El objetivo es evitar que los propietarios evadan impuestos sobre la propiedad. Pero, ¿cuáles son las consecuencias de no declarar una obra y cómo saber si Hacienda ya la ha detectado?
El sistema M2 de ARBA funciona mediante el cruce de imágenes de alta resolución con los datos declarados por los propietarios. Prioriza automáticamente los casos con mayor desviación entre lo declarado y lo construido, notificando al contribuyente para que pueda resolver la situación en línea a través de una Declaración Jurada Web de Tasación.
En la Ciudad de Buenos Aires, el proceso de detección de ampliaciones no declaradas corre por cuenta de la Dirección General de Registro de Obras y Catastro (DGROC). La Ley 6478 establece un esquema diferenciado según el tipo de infracción, donde las multas y sanciones varían dependiendo de si la obra cumple o no con el Código de Edificación. La regularización no solo implica el pago de derechos, sino también el ajuste en el impuesto sobre bienes inmuebles.
Fuera de construcciones específicas, ARCA también realiza un control sobre bienes inmuebles a nivel nacional, enfocado en Bienes Personales. El organismo verifica que cada contribuyente haya declarado la totalidad de sus propiedades, actuando con multas e intereses en casos de omisión.
En definitiva, la tecnología se ha convertido en aliada de la fiscalización y regularización de construcciones no declaradas. La transparencia y la legalidad en la declaración de obras se han vuelto fundamentales para evitar sanciones y ajustes impositivos. Regularizar una extensión antes de que el sistema la descubra se presenta como la opción más conveniente y económica en el largo plazo. ¡No te arriesgues, declara tus obras y evita sorpresas desagradables en el futuro!








