El panorama salarial en las empresas locales está experimentando un cambio drástico que está dejando a muchos directivos con incertidumbre. Según la última Guía Salarial de Michael Page, tan solo el 40% de las empresas planean actualizar los salarios de los ejecutivos a la inflación este año. Este dato marca una ruptura en una dinámica corporativa que hasta hace poco parecía inamovible.
La estrategia de no ajustar automáticamente las posiciones jerárquicas responde a un cambio de prioridades en las empresas, que ahora se centran en cuidar la rentabilidad y la productividad más que en ampliar estructuras. Álvaro Parker, Director General de PageGroup para la región, señala que «las organizaciones hoy deciden su contratación con una lupa centrada en el crecimiento sostenible». Esto se ve reflejado en las cifras del mercado, donde la intención de ampliar equipos directivos ha disminuido significativamente en comparación con el año pasado.
La incertidumbre también se refleja en el hecho de que el 30% de las empresas comienza el año sin haber definido qué criterios aplicará para actualizar los ingresos de sus líneas gerenciales. Esta falta de claridad choca con las demandas de los candidatos para cubrir puestos clave, que en muchos casos ya se salen del presupuesto de las empresas.
La brecha entre presupuestos e intenciones ejecutivas está generando expectativas cruzadas. Según el informe de Michael Page, solo el 29% de los directivos están satisfechos con sus salarios, mientras que el 58% de los solicitantes de empleo exige incrementos salariales significativos al considerar un cambio de empresa. Sin embargo, solo un 8% de las empresas tiene margen en sus previsiones anuales para validar estos aumentos.
En este nuevo escenario, el salario base neto ha perdido su capacidad de retener talento, y la discusión se ha trasladado al mérito y el logro de objetivos. Las empresas deberán enfocarse en factores de largo plazo para resolver eficientemente los desafíos actuales.
La falta de oportunidades de desarrollo profesional dentro de las organizaciones actuales es otra preocupación para los ejecutivos locales. Más del 50% no ven claras posibilidades de crecimiento, a pesar de considerar la cultura interna y los planes de carrera como elementos críticos para su permanencia.
La batalla salarial apenas comienza, pero esta vez con presupuestos más ajustados y condiciones más estrictas sobre la mesa. Las empresas deberán adaptarse a este nuevo panorama si desean retener y atraer talento en un mercado cada vez más competitivo.








