La desaparición de una fuente de calibración con Cesio-137 utilizada en medicina nuclear desató una alerta en todo el país. El Autoridad Reguladora Nuclear (ARN) confirmó que el material fue robado de un centro médico en Rosario, la ciudad a la que viajará Javier Milei este sábado.
El robo de esta fuente radiactiva ha activado protocolos de emergencia para intentar localizarla, mientras el Gobierno nacional busca tranquilizar a la población y desestimar comparaciones con grandes accidentes radiológicos internacionales.
Según la ARN, la fuente de calibración radiactiva Cesio-137 fue sustraída del Instituto de Cardiología “Dr. Luis González Sabathie” de Rosario. Este material es utilizado para la verificación de equipos en medicina nuclear, por lo que su desaparición representa un riesgo potencial.
El Sistema de Intervención de Emergencia Radiológica (SIER) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE), junto con la División de Riesgos Radiológicos y Nucleares de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina, han sido notificados y están colaborando en la búsqueda de la fuente.
La fuente desaparecida consiste en un gel contenido en un recipiente de plástico transparente, resguardado dentro de un blindaje de plomo. Aunque la ARN ha declarado que el riesgo radiológico es bajo, se insta a la población a no tocar ni manipular el objeto en caso de encontrarlo y notificar de inmediato a las autoridades.
El Cesio-137 es un isótopo radiactivo utilizado en aplicaciones médicas e industriales. En el ámbito sanitario, se emplea para calibrar equipos de diagnóstico y tratamiento, mientras que en la industria se utiliza para medir densidades y niveles. El principal riesgo radica en una manipulación inadecuada de la fuente radiactiva o si esta es retirada de su blindaje.
Las autoridades también investigan si la desaparición del Cesio-137 podría estar relacionada con un robo común, similar a casos ocurridos en otros países donde delincuentes sustrajeron contenedores de plomo desconociendo el contenido radiactivo que transportaban.
El Gobierno nacional ha aclarado que el material robado tiene una actividad radiactiva estimada de aproximadamente 65 microcurios, siendo considerado de bajo riesgo para la población. Se ha descartado la posibilidad de comparar este incidente con el accidente radiológico de Goiânia en 1987, ya que las circunstancias son distintas y el riesgo actual es mínimo.
Mientras las autoridades continúan con la investigación para determinar el paradero de la fuente radiactiva y las circunstancias de su desaparición, se mantiene la alerta y se recomienda a la población no manipular objetos que coincidan con las características del material sustraído. La colaboración ciudadana es fundamental para resolver este incidente de manera segura y eficaz.







