Déficit fiscal en Argentina: ¿una señal de alerta o un tropiezo temporal?
El ancla fiscal ha sido la piedra angular de la actual administración en Argentina, pero las últimas cifras muestran un episodio inusual. En junio, el sector público nacional registró un déficit primario de $696.843 millones y una pérdida financiera de $1.024.891 millones, incluyendo los intereses de la deuda. Este es el primer resultado primario negativo fuera de diciembre en toda la gestión, aunque factores estacionales como el pago del medio aguinaldo a jubilados y pensionados influyeron en este resultado.
Es importante contextualizar estos datos para no sacar conclusiones apresuradas. A pesar del déficit de junio, el acumulado del primer semestre del año todavía muestra un superávit primario del 0,6% del Producto y un superávit financiero del 0,1%. Aunque no se ha alcanzado la meta anual acordada con el FMI, que requería un superávit primario del 1,4% del PIB, se necesitará un desempeño fiscal más sólido en el segundo semestre para lograrlo.
La caída en la recaudación de impuestos durante junio fue uno de los principales factores que contribuyeron al déficit. El aplazamiento del vencimiento del impuesto sobre la renta hasta julio impactó negativamente en los ingresos, aunque parte de esta disminución se debió a un cambio de fecha y no a una pérdida genuina de ingresos. Sin embargo, la debilidad de los recursos tributarios es real y persistente.
En cuanto a los gastos, el subsidio económico se disparó un 95% en comparación con el año anterior, con aumentos significativos en energía y transporte. Aunque parte de esta expansión se explica por la baja base de comparación del año pasado, los datos muestran un crecimiento del 30% en el acumulado del año, revirtiendo parte del ajuste anterior en esa área.
Por otro lado, el empleo registrado en Argentina sigue mostrando señales de debilidad, con caídas en el sector privado y aumentos en las modalidades independientes. Sectores como la industria, el comercio y la construcción continúan en declive, lo que refuerza la idea de una economía que no despega.
Para aliviar la situación, se han anunciado medidas como un régimen especial de facilidades de pago para empresas y un programa de refinanciación de deudas para familias. Estas iniciativas buscan descomprimir la situación de deuda que afecta a sectores vulnerables.
A nivel internacional, los precios minoristas en Estados Unidos cayeron en junio, lo que reduce la probabilidad de que la Reserva Federal suba sus tasas de interés. En cuanto a las reservas en Argentina, se mantienen en niveles altos, aunque con una variación menor en comparación con semanas anteriores.
En resumen, el déficit fiscal de junio en Argentina no compromete la ancla fiscal del programa, pero sirve como recordatorio de la importancia de mantener el equilibrio fiscal en un contexto de ingresos bajos y gastos en aumento. El desafío para el segundo semestre del año será evitar que este retroceso puntual se convierta en una tendencia preocupante. El margen para maniobrar existe, pero es más estrecho que antes.








