El escándalo en el concierto de Mal Conejito que impactó a las celebridades mexicanas
La presencia de celebridades mexicanas en los conciertos de Mal Conejito en la Ciudad de México ha sido una constante durante las últimas presentaciones del cantante, pero en esta ocasión el foco de atención estuvo en Eiza González y Diego Boneta, ya que fueron captados “bailando” juntos dentro de “La Casita”.
La polémica en el Estadio GNP Seguros
Todo comenzó con la difusión de un video grabado en el Estadio GNP Seguros, donde usuarios identificaron una aparente discusión entre Diego Boneta y su pareja, la actriz Renata Notni.
En las imágenes, que circularon ampliamente en plataformas digitales, se ve a ambos intercambiando gestos que algunos interpretaron como una pelea. Incluso un momento en el que Notni aparece tirando del pelo al actor provocó una avalancha de comentarios y especulaciones.
El baile de Eiza González con Diego Boneta
En una grabación transmitida, Eiza González se la ve bailando muy cerca de Diego Boneta durante el concierto en el Estadio GNP Seguros.
El comentario que acompañó el video encendió aún más la polémica, ya que el baile fue interpretado como una provocación en las redes sociales. A partir de ese momento, numerosos usuarios comenzaron a vincular ambos episodios, construyendo una narrativa que involucraba a los tres actores.
Entre los mensajes que circularon en redes hubo frases como “por eso le jaló el cabello” o “lo hizo con toda la intención”, aunque también hubo quienes pidieron moderación y recordaron que las imágenes podían ser sacadas de contexto.
Las reacciones en redes sociales
Según la cronología utilizada por algunos seguidores, el supuesto desacuerdo entre Renata y Diego se dio durante una primera visita al concierto, mientras que la convivencia con Eiza se dio en una ocasión posterior, cuando Boneta fue invitado al área exclusiva.
Hasta ahora, Ni Eiza González ni Diego Boneta han hecho declaraciones públicas sobre el tema. Mientras tanto, la polémica sigue creciendo en las redes sociales, confirmando una vez más cómo un concierto puede convertirse inesperadamente en el escenario de una historia viral.








