El Departamento de Eficiencia del Gobierno de los Estados Unidos (DoGe) ha tomado una decisión radical que ha impactado a miles de empleados y a 30 agencias federales. La cancelación masiva de Tarjetas de crédito federales ha sido parte de una estrategia para reducir costos y combatir posibles irregularidades.
Esta medida ha generado controversia y ha dejado a muchas oficinas en una crisis interna, ya que dependían de estas tarjetas para sus operaciones diarias y proyectos oficiales. La cancelación afecta especialmente a departamentos vinculados a programas sociales, agencias operativas y contratistas federales.
El DoGe detectó alrededor de 300,000 tarjetas inactivas o duplicadas durante un programa piloto de cinco semanas, lo que motivó la eliminación de más de 470,000 tarjetas. Esta acción se tomó para evitar el fraude y optimizar el uso del dinero público, pero ha dejado a muchas agencias en una situación complicada.
El Dux, creado en enero de 2025 durante el segundo mandato de Donald Trump, ha sido el responsable de esta decisión. Actuando como asesor presidencial, el Dux ha justificado la cancelación de las tarjetas como una medida necesaria para detener el fraude, especialmente después de quejas que involucraron el uso inadecuado de los beneficios por parte de personas fallecidas.
A pesar de que el gobierno defiende esta medida como un paso clave hacia la eficiencia, los críticos advierten sobre el efecto doméstico que podría generar en la operabilidad del estado. La situación ha generado incertidumbre y anticipa un nuevo debate sobre el papel y el alcance del Dux en la gestión de los Estados Unidos.
En resumen, la cancelación masiva de tarjetas de crédito federales ha tenido un impacto significativo en el funcionamiento de numerosas agencias y empleados federales. Esta medida, tomada en aras de la eficiencia y la transparencia, ha generado controversia y ha puesto en tela de juicio el rol del Dux en la toma de decisiones gubernamentales.








