Mirgor y SMATA firman histórico acuerdo de banco de horas bajo reforma laboral de Milei: ¿una nueva etapa en las relaciones laborales argentinas?
Esta semana, la empresa Mirgor y el sindicato SMATA protagonizaron un hito en las relaciones laborales argentinas al firmar el primer acuerdo de banco de horas bajo el reglamento de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei. La noticia parecía inaugurar una nueva etapa en las relaciones laborales del país, pero para quienes siguen de cerca la historia de la industria automotriz, el episodio tuvo un aire de déjà vu.
El acuerdo entre Mirgor, controlada por la familia Caputo, y SMATA establece un esquema de compensación de hasta 200 horas por año para cerca de 600 trabajadores en sus plantas de Garín, Baradero y Zárate. Este mecanismo permite acumular horas no trabajadas durante períodos de baja actividad y compensarlas más tarde, cuando se recupera la producción.
Este acuerdo devuelve a SMATA al centro de la escena, recordando momentos históricos en los que el sindicato fue protagonista de innovaciones en la organización del trabajo en la industria automotriz argentina.
Una historia que no comenzó con Mirgor
A mediados de los noventa, durante la presidencia de Carlos Menem, se impulsó una agenda de desregulación y flexibilidad laboral en el país. En ese contexto, Fiat estaba preparando una fuerte inversión industrial en Córdoba para volver a producir vehículos y motores a gran escala. Surgió entonces un conflicto entre la Unión de Trabajadores Metalúrgicos (UOM) y SMATA, que históricamente tenía jurisdicción sobre parte de esas actividades. Finalmente, Fiat firmó un acuerdo con SMATA que establecía condiciones laborales diferentes a las tradicionales.
El precedente olvidado: General Motors
Sin embargo, Fiat no fue el primer caso de flexibilidad laboral en la industria automotriz argentina. En 1994, SMATA había firmado un acuerdo con General Motors para la nueva planta de Rosario, que también incorporaba mecanismos de flexibilidad laboral. Este acuerdo generó controversia en el sector sindical y político, ya que algunos consideraban que representaba una reducción de derechos para los trabajadores.
El laboratorio de automoción
La industria automotriz ha sido históricamente un escenario de innovaciones laborales en Argentina. Los acuerdos de productividad y flexibilidad suelen aparecer primero en este sector antes de expandirse a otros de la economía. La justificación de estos acuerdos se centra en atraer inversiones y preservar el empleo ante ciclos recesivos en la producción.
Resultados: más productividad, menos empleo
A pesar de los esfuerzos por aumentar la productividad, la industria automotriz argentina ha experimentado una reducción en la demanda laboral en las últimas décadas. Los avances tecnológicos han permitido una mayor producción con menos empleo, lo que ha llevado a una disminución en el número de trabajadores en el sector.
La otra historia de Fiat
La relación entre Fiat y el movimiento sindical argentino tiene una historia compleja y contradictoria. Desde ser escenario de protestas sindicales radicales en los años setenta hasta firmar acuerdos de flexibilidad laboral en los noventa, Fiat ha sido un actor clave en la historia laboral del país.
En conclusión, el acuerdo entre Mirgor y SMATA marca un nuevo capítulo en las relaciones laborales argentinas, pero también nos invita a reflexionar sobre la evolución de la industria automotriz y el impacto de las innovaciones laborales en el empleo y la productividad en el país.






