La inversión en Argentina ha experimentado un importante repunte en 2025, sin embargo, al comienzo del nuevo año se ha visto un impulso perdido. Aunque los datos oficiales del INDEC aún no han sido publicados, los indicadores adelantados sugieren una dinámica mediocre en los primeros meses de 2026.
Según un informe de la Fundación Capital al que tuvo acceso El Cronista, este revés es claramente evidente en el frente externo. Las importaciones de bienes de equipo, que venían impulsando la recuperación el año pasado, han registrado una caída interanual del 14% en cantidades acumuladas hasta abril. Asimismo, los ingresos por repuestos y accesorios se desplomaron un 30%, lo cual los analistas atribuyen a una corrección natural tras el exceso de existencias empresariales previo a las elecciones de 2025.
A nivel local, la producción nacional de equipos duraderos también enfrenta desafíos, principalmente debido a problemas de competitividad estructural y falta de crédito que logre impulsar la demanda. En cuanto a la construcción, aunque mostró una ligera mejora en el primer trimestre, se enfrenta a un proceso de recuperación lento, ligado a la limitación de la obra pública a nivel nacional.
En medio de este panorama de estancamiento, se destacan datos positivos en el segmento de «otros activos fijos», que incluye gastos en exploración y evaluación de yacimientos de petróleo, gas natural y minería. Este segmento ha experimentado un crecimiento sin precedentes y se proyecta que aumente un 10% interanual, marcando su sexto año consecutivo de crecimiento.
Para contrarrestar la debilidad en otras áreas, las autoridades han puesto como compromiso central impulsar las entradas de capital a través de la apertura exterior y nuevos marcos regulatorios. Se espera que los acuerdos comerciales negociados, junto con los regímenes especiales creados para atraer empresas, como el RIGI, el RIMI y el Super RIGI, jueguen un papel crucial en este proceso.
A pesar de los esfuerzos, los especialistas advierten que el impacto de estas medidas no será inmediato y tendrá un efecto diferenciado según el sector y la región. La entrada de inversión extranjera directa se mantiene en niveles moderados, con un promedio mensual de 189 millones de dólares en el primer trimestre.
En cuanto al RIGI, aunque se aspira a movilizar 100 mil millones de dólares, actualmente solo hay catorce proyectos aprobados que suman unos 19.000 millones, concentrados principalmente en nichos energéticos y mineros. Por otro lado, el RIMI aún enfrenta obstáculos burocráticos en su implementación práctica.
A nivel macroeconómico, se reconoce que la administración ha logrado avances en los fundamentos que impulsan la inversión, pero persisten obstáculos estructurales como las restricciones en el acceso al mercado cambiario y el alto «costo argentino», que ha generado quejas por parte de entidades como la Unión Industrial Argentina.
En conclusión, para que la inversión deje de ser solo un repunte técnico, será crucial consolidar reglas de juego estables y superar el comportamiento empresarial de «esperar y ver». Esto se vuelve aún más relevante ante la proximidad de las elecciones presidenciales de 2027.







