El Gobierno enfrenta un desafío crucial en medio de la crisis económica: las Pymes claman por desgravaciones fiscales para mantenerse a flote. En casi dos años y medio de gestión, se ha logrado controlar la inflación y alcanzar una relativa estabilidad, pero el colapso del consumo y el cierre de miles de empresas evidencian la urgencia de medidas concretas.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos han impactado negativamente en las ventas, llevando a un preocupante descenso del 3,6% en el primer trimestre. El informe de Fundar revela que desde la llegada de Javier Milei al poder, se han cerrado más de 24.000 empresas, lo que representa un golpe duro para la economía y el empleo.
Ante esta situación, la CAME ha presentado al Congreso una serie de propuestas destinadas a fortalecer la competitividad y sostenibilidad de las Pymes. El foco está puesto en cuatro ejes críticos: la estructura tributaria, el régimen laboral, la situación del comercio minorista y el acceso a la financiación. Se busca frenar la sangría que afecta directamente a la tasa de desempleo, que ha crecido un 7,5% según el último informe del INDEC.
En cuanto a la reforma tributaria propuesta por la CAME, se busca reducir las distorsiones, disminuir los costos de cumplimiento y avanzar hacia una estructura más progresiva sin comprometer la sostenibilidad fiscal. Sin embargo, choca con la prioridad del Gobierno de mantener el equilibrio fiscal, lo que ha generado un debate sobre la viabilidad de estas medidas.
Especialistas como Sebastián Domínguez y César Litvin coinciden en la necesidad de simplificar el sistema tributario y reducir los impuestos más distorsionantes. Se destacan impuestos como el Ingreso Bruto, el Impuesto de Exportación, el Impuesto sobre los Débitos y Créditos Bancarios, y la Tasa de Seguridad e Higiene como los principales obstáculos para la competitividad de las Pymes.
El desafío para el Gobierno será demostrar que la salud de las cuentas públicas y la supervivencia de las Pymes no son objetivos contradictorios, sino complementarios. Es necesario encontrar un equilibrio que permita impulsar el desarrollo económico sin comprometer la estabilidad fiscal. La propuesta de la CAME es un llamado urgente a tomar medidas concretas para evitar una crisis aún mayor en el sector productivo argentino.








