El ocaso del último virrey: la noche que cambió la historia de Buenos Aires
Hace 216 años, en una noche oscura del 22 de junio, un suceso transcendental marcó el inicio del fin de una era en Buenos Aires. Dos militares irrumpieron en la casa de Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey, y lo obligaron a presentarse en el fuerte por orden de la Junta. Esa misma noche, sin previo aviso, Cisneros abandonó la ciudad para siempre, embarcándose en el balandro inglés Dart con destino a las Islas Canarias. Fue el comienzo de un cambio radical en el rumbo histórico de la región.
Un almirante en suelo americano
Baltasar Hidalgo de Cisneros, un militar nacido en Cartagena, España, en 1756, había destacado en la Royal Navy desde temprana edad, llegando al rango de almirante. Su participación en la batalla de Trafalgar, comandando el buque Santísima Trinidad contra la flota inglesa del almirante Nelson, le había otorgado prestigio y reconocimiento.
Nombrado virrey del Río de la Plata en 1809, Cisneros enfrentó un territorio convulsionado por levantamientos criollos y tensiones entre peninsulares y americanos. Su gestión, marcada por concesiones al libre comercio y represión de las rebeliones patriotas, desencadenó un clima de agitación y conspiraciones en Buenos Aires.
El secreto que no se pudo guardar y la trampa del Ayuntamiento Abierto
La caída de la Junta Central de Sevilla a manos de Napoleón en 1810 desencadenó una serie de eventos que llevaron a la destitución de Cisneros. La noticia de la falta de autoridad legítima en España socavó la base de su gobierno, desatando un clamor popular por un cambio en el poder.
A pesar de sus intentos por resistir, Cisneros se vio obligado a convocar un Cabildo Abierto, donde la abrumadora mayoría votó a favor de su destitución. Incluso tras un intento fallido de mantenerse en el poder mediante una nueva Junta de Gobierno, el pueblo exigió su renuncia definitiva.
El golpe final: el presidente que no pudo ser
Aunque Cisneros intentó aferrarse al poder designándose presidente de una nueva junta, la presión popular y la negativa de figuras clave como Saavedra y Castelli lo llevaron finalmente a renunciar. La formación de la Primera Junta de Gobierno marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de Buenos Aires, con Cisneros relegado al olvido.
Una puesta de sol sin gloria
Tras su expulsión de Buenos Aires, Cisneros vivió en la penumbra en una casa de la calle Bolívar, hasta que finalmente fue embarcado de noche y a escondidas rumbo a España. Su posterior carrera militar se vio empañada por destituciones y deshonras, hasta su fallecimiento en 1829 en Cartagena.
El legado de Cisneros en la Revolución de Mayo ha sido objeto de debate entre historiadores, quienes coinciden en señalar su fracaso en contener los tumultuosos cambios políticos de la época. Su incapacidad para adaptarse a las demandas de una sociedad en transformación selló su destino y marcó el comienzo de una nueva era en América.
El ocaso de Cisneros no solo simbolizó el fin de una era colonial, sino también el surgimiento de un nuevo tiempo de autonomía y libertad en la región. Aquella noche del 22 de junio de 1810, la historia de Buenos Aires dio un giro irreparable hacia un futuro de cambios y desafíos, cuyo legado perdura hasta nuestros días.








