Las montañas de Uzbekistán han sido testigos de un descubrimiento histórico que ha dejado boquiabiertos a arqueólogos de todo el mundo. Dos ciudades perdidas, Tugunbulak y Tashbulak, han sido desenterradas después de estar ocultas al hombre durante más de mil años. Estos asentamientos, clave para el desarrollo de Asia en épocas pasadas, han sido finalmente descubiertos gracias al uso de tecnología de drones que ha permitido escanear el área y revelar su existencia.
¿Cómo son estas dos ciudades perdidas en Asia Central? Según el arqueólogo e investigador Michael Frachetti, estas ciudades pérdidas han sido descubiertas de manera «inesperadamente a gran escala», con torres de vigilancia, fortalezas, edificios complejos, plazas y carreteras que dan cuenta de la importancia que tenían en su época. La inaccesibilidad del área, situada a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, ha contribuido a que estas ciudades permanecieran ocultas durante tanto tiempo.
Tugunbulak, la más grande de las dos ciudades, abarca aproximadamente 120 hectáreas y cuenta con más de 300 estructuras arquitectónicas. Por su parte, Tashbulak es de menor tamaño, con entre 12 y 15 hectáreas. Ambas ciudades formaban parte de la ruta de la seda entre los siglos V y XI DC, siendo fundamentales en el intercambio de bienes e ideas entre Asia y Europa.
¿Por qué eran tan importantes estas ciudades en la antigüedad? Además de su papel crucial en la ruta de la seda, Tugunbulak y Tashbulak servían como vínculo entre el este y el oeste, facilitando la transmisión de cultura, política y religión entre diferentes regiones. Mientras que Tugunbulak era un centro industrial dedicado principalmente al comercio de acero y animales, como el ganado y las ovejas, Tashbulak destacaba por sus contribuciones culturales y religiosas, albergando uno de los cementerios musulmanes más antiguos de la región.
Este emocionante hallazgo arqueológico nos invita a reflexionar sobre la importancia de preservar y estudiar nuestro pasado para entender mejor nuestro presente. Las dos ciudades perdidas en Asia Central nos ofrecen una ventana al pasado y nos recuerdan la riqueza y diversidad de las civilizaciones que han poblado nuestro planeta a lo largo de la historia. Sin duda, este descubrimiento marcará un antes y un después en la arqueología y nos permitirá seguir desenterrando los secretos que yacen bajo la tierra.








