El gobierno decide mantener a Enarsa como encargada de la importación de GNL
En una decisión que ha generado sorpresa y debate en el ámbito político y económico, el gobierno ha optado por mantener a la empresa estatal Enarsa como la encargada de la importación de buques de Gas Natural Licuado (GNL). Esta determinación llega después de recibir dos ofertas de empresas privadas, Naturgy y Trafigura, para hacerse cargo de esta tarea, siendo la propuesta de Naturgy la más económica.
Durante 10 días se especuló con la posibilidad de que el sector privado se hiciera cargo de la importación de GNL, pero finalmente se decidió que Enarsa seguirá siendo la responsable de esta importante labor. Según fuentes cercanas al proceso, la licitación será declarada desierta en las próximas horas, lo que confirma la continuidad de Enarsa en esta función.
Esta decisión se produce en un momento en el que los precios internacionales del GNL están en alza, lo que representa un desafío para Argentina, que sigue dependiendo de las importaciones de este recurso para abastecer su demanda de energía. A pesar de contar con reservas de gas equivalentes a un siglo de consumo, la infraestructura necesaria para aprovechar este recurso de manera eficiente aún no está completamente desarrollada.
El gobierno tendrá que importar al menos 25 buques de GNL, lo que implicará un desembolso cercano a los US$ 800 millones. Si bien esta cifra puede variar dependiendo de los precios internacionales, se espera que la importación de GNL siga siendo una parte importante de la estrategia energética del país.
Además, la eliminación de los subsidios al GNL, que en el pasado representaban alrededor de $10-12 por millón de BTU, tendrá un impacto en las tarifas, especialmente para los grandes usuarios industriales. A pesar de que el plan original del gobierno era eliminar estos subsidios, la situación actual ha obligado a reconsiderar esta medida.
En resumen, la decisión de mantener a Enarsa como la encargada de la importación de GNL es un paso importante en el camino hacia una mayor eficiencia en el sector energético argentino. A pesar de los desafíos que enfrenta el país en términos de infraestructura y precios internacionales, esta determinación busca garantizar un suministro estable y seguro de energía para todos los argentinos.








