La economía argentina da señales de recuperación, pero el mercado laboral no sigue el ritmo. Esta es la paradoja que plantea Juan Luis Bour, director y economista jefe de la Fundación Latinoamericana de Investigaciones Económicas (FIEL), en una entrevista en La corriente del cronista.
Según Bour, a pesar de que el Producto Interior Bruto vuelve a la senda del crecimiento, el empleo lo hará de forma apenas perceptible, y la tasa de desempleo podría subir al 8% antes de que finalice el primer semestre del año. «El empleo va un poco con esto, pero también con la necesidad de que las empresas se adapten a un esquema más competitivo. Esto significa que el empleo está casi parado este año; es probable que, aunque la economía crece, el empleo lo hace muy débilmente, quizás un 0.2% o un 0.3%. Esto da una elasticidad del empleo muy baja», afirmó el economista.
Bour explicó que esta dinámica responde a un fenómeno estructural: cuando la actividad se recupera de niveles deprimidos, las empresas no necesitan incorporar mano de obra inmediatamente. Además, factores como la inteligencia artificial juegan un papel importante en la reestructuración para aumentar la productividad después de años de caída en Argentina.
La transformación que viven las empresas argentinas es el resultado de décadas de atraso competitivo. Los sectores con mayor capacidad de financiación, como la industria automotriz, están liderando este proceso, aunque los efectos sobre el empleo no son inmediatos. Según Bour, la creación de empleo será limitada y es probable que la tasa de desempleo aumente.
Uno de los argumentos centrales de Bour para explicar por qué el desempleo no se disparará abruptamente radica en el nivel de la tasa de actividad. En Argentina, casi todos los miembros del hogar que pueden trabajar ya están en el mercado laboral. La evolución del desempleo también dependerá de las decisiones de política social y de factores externos como la cosecha y las inversiones en energía.
La distribución geográfica del empleo es otro aspecto importante. La recuperación económica está impulsada por sectores en regiones alejadas de las grandes ciudades, lo que genera tensiones con las economías metropolitanas. Bour señaló que la baja movilidad laboral interna responde a obstáculos estructurales en el mercado inmobiliario y financiero.
En cuanto a los salarios, Bour destacó que en un contexto de baja creación de empleo y reestructuración sectorial, estos no pueden crecer de manera homogénea. Las perspectivas a medio plazo estarán condicionadas por el horizonte político y la percepción de estabilidad para invertir por parte de las empresas.
En resumen, la economía argentina muestra signos de mejora, pero el mercado laboral enfrenta desafíos significativos que podrían impactar en la tasa de desempleo. La reestructuración empresarial y la evolución de factores externos determinarán el panorama laboral en los próximos meses.







