La ciberseguridad se convierte en un desafío constante para las organizaciones en un mundo cada vez más digitalizado. La aceleración de la transformación digital y el auge del trabajo remoto han reconfigurado el perímetro de seguridad, poniendo el foco en el comportamiento de las personas y en la toma de decisiones. En este nuevo escenario, la protección de los activos ya no es responsabilidad exclusiva de los departamentos técnicos, sino que se convierte en una tarea compartida por todos los colaboradores.
Gustavo Vidal, CCO de Metrotel, advierte sobre los riesgos de seguridad que enfrentan las empresas al operar de forma remota. La exposición de los puntos de acceso se incrementa, lo que aumenta las posibilidades de sufrir problemas de seguridad. Es crucial establecer políticas claras y capacitar a los colaboradores para que comprendan qué acciones son seguras al recibir correos electrónicos o enlaces.
Francisco Ruiz Luque, cofundador de beconnected, destaca la importancia de proteger la reputación de marca y la confianza en el mercado a través de tecnologías de seguridad eficientes e integradas. La tecnología debe ser tan buena que el usuario final no perciba las capas de seguridad, como en el caso de las redes privadas para viajeros en destinos con fuertes restricciones.
Joaquín Dahl, director general de Doing+, destaca la importancia de la resiliencia en un entorno donde la infalibilidad técnica absoluta no existe. Las empresas deben estar preparadas para responder y recuperarse ante cualquier incidente de seguridad, teniendo en cuenta que los problemas no solo provienen de clics incorrectos aislados, sino que también son resultado de una cultura y liderazgo deficientes.
Jorge Luis Litvin, director general de Safe-U, enfatiza que la resiliencia está en la forma de trabajar y en la aplicación de la cultura de la empresa en el uso de herramientas digitales. La ciberseguridad se ha convertido en una práctica de gestión de personas, procesos y liderazgo, donde la formación continua y la sensibilización son fundamentales.
En un mundo donde la interconexión entre equipos avanza rápidamente, es crucial que las empresas integren la seguridad en sus operaciones diarias antes de que un incidente obligue a revisar todo el modelo bajo presión. La ciberseguridad ya no es solo una disciplina técnica, sino una práctica de gestión integral que requiere de la participación activa de todos los miembros de la organización para garantizar la protección de los activos y la continuidad del negocio.








