La inflación de abril muestra un descenso tras diez meses de aceleración consecutiva, según datos del INDEC que serán publicados este jueves. Sin embargo, el llenar la bolsa del supermercado sigue siendo un desafío en el año 2026 para muchos consumidores cuyo poder adquisitivo se ha visto afectado por el peso que han adquirido los servicios en el presupuesto familiar.
Un análisis realizado por la consultora Analítica provincia por provincia reveló las disparidades geográficas en los precios de los productos de supermercado. El estudio, denominado «El Changuito Federal», utilizó productos representativos del consumo de alimentos y bebidas de la clase media, diseñados para reflejar una compra mensual típica para una familia compuesta por dos adultos y dos menores. Los resultados mostraron que el gasto promedio varía considerablemente según la provincia.
En el ranking de las provincias más caras para hacer compras, la región patagónica lidera con Santa Cruz a la cabeza, seguida de Chubut, Tierra del Fuego, Río Negro y Neuquén. En contraste, los suburbios de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Misiones fueron identificados como lugares con precios más asequibles. La brecha entre Santa Cruz y el conurbano bonaerense supera los $123,000, y el costo promedio nacional del changuito se sitúa en $922,656.
En cuanto a los aumentos mensuales, La Pampa experimentó la mayor alza, seguida por San Luis y Chubut. Los mayores incrementos absolutos se registraron en Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Cruz, mientras que los menores aumentos se dieron en La Rioja, Tucumán y Catamarca.
El informe también destacó que la dispersión de precios entre las regiones puede atribuirse al costo de vida, ya que la Patagonia, a pesar de tener los precios más altos, también cuenta con los salarios más elevados. Santa Cruz, por ejemplo, posee el segundo salario promedio más alto en el sector privado, después de Neuquén, lo que sugiere que los mayores costos se compensan en parte con una mayor remuneración.
En cuanto a los productos específicos, el aceite de girasol y el bote de agua mostraron aumentos generalizados, mientras que el precio del pan lactal se mantuvo estable en la mayoría de las provincias. La suprema de pollo empaquetada también se mantuvo sin cambios significativos en el promedio mensual.
En resumen, la disparidad de precios entre provincias refleja la compleja realidad económica del país, donde el costo de vida y los salarios juegan un papel crucial en el poder adquisitivo de los consumidores. A medida que la inflación fluctúa, los argentinos continúan enfrentando desafíos para mantener el equilibrio en sus presupuestos familiares.







